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El jefe adjunto del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas
rusas, Anatoly Nogovitsin, calificó hoy de doble moral las amenazas
de derribar un satélite de comunicaciones que la República Popular
Democrática de Corea (RPDC) trata de orbitar.
Cuando algunas naciones dicen que el lanzamiento de un cohete
norcoreano es una amenaza contra su seguridad, este punto de vista
refleja un doble estándar, aseguró el coronel general.
Algunos pueden hacer cosas y más cosas, pero a otros les está
prohibido, criticó el oficial de alta jerarquía en declaraciones a
la radioemisora Eco de Moscú.
Nogovitsin subrayó que existe una similitud entre la propaganda
contra el proyecto coreano y la campaña internacional en torno al
programa nuclear iraní.
Evocó una reunión con legisladores franceses a quienes recordó
que en esa nación europea el 80 por ciento de la electricidad es
generado en instalaciones nucleoenergéticas.
¿Por qué otros estados no pueden hacer lo mismo?, les pregunté,
explicó el militar.
Ellos estuvieron de acuerdo en que tales políticas de doble
estándar no pueden tener un efecto positivo en la situación global,
dijo Nogovitsin.
El jefe del Estado Mayor General añadió que la Federación rusa
posee tecnología y equipamiento para monitorear el espacio extra
terrestre.
Nada de lo que es y será lanzado al éter queda oculto. Justamente
igual que nosotros, Estados Unidos tiene las mismas capacidades
técnicas, concluyó el experto.
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur señalan que el disparo
programado por la RPDC para los primeros días de abril violaría la
resolución 1718 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas porque
se accionará un misil balístico de largo alcance.
Sobre la base de esa justificación, el Pentágono movilizó hacia
cerca de las costas de la península coreana al menos cinco unidades
navales artilladas con cohetes interceptores. Japón desplegó en la
zona tres destructores del tipo Aegis y Seúl uno.
En adición, el gobierno japonés ordenó a sus tropas desplegar sus
baterías de misiles Patriot-3 hacia el noroeste del archipiélago,
territorio que según los expertos será sobrevolado por el vector
norcoreano.
Corea Democrática, en tanto, insistió hoy en que le asiste el
derecho de orbitar un satélite con fines pacíficos para contribuir
al desarrollo del país y al progreso de la humanidad.
Algunos países industrializados han puesto en órbita miles de
ingenios, pero el tema nunca se ha discutido en Naciones Unidas,
señala un artículo publicado en el periódico Rodong Sinmun, órgano
oficial del Partido del Trabajo de Corea.