Actualizado 4:00 p.m. hora local

Unidad; cuestión vital en cumbre árabe de Qatar

DOHA, 28 de marzo (PL).— La XXI cumbre árabe abrió hoy a nivel ministerial con el reto de aplacar significativamente las divisiones en esa comunidad, aún más tras la devastadora agresión a Gaza y la formación de un gobierno conservador en Israel.

A juzgar por los discursos de varios ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Árabe (LA), en la coyuntura actual las naciones del área deben, más que nunca, evitar actitudes como las del año pasado, cuando algunos trataron de boicotear la cumbre de Siria.

Más allá de simpatía o animadversión respecto al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), la situación de los palestinos de Gaza y de Cisjordania emplaza a definir posiciones frente a un enemigo común, ahora revitalizado con un ejecutivo dominado por la ultraderecha.

Además de la solidaridad con un pueblo que lamentó más de seis mil 700 muertos y heridos por los bombardeos contra Gaza, la identificación de otros puntos de convergencia será el principal logro de la reunión cumbre de Qatar, a nivel de gobernantes el 30 y 31.

En declaraciones a Prensa Latina, el canciller de la Autoridad Nacional Palestina, Riad Malki, consideró importante el rol que pueden desempeñar a favor de su pueblo bloques regionales como la Liga Árabe, la Unión Africana o el representativo Movimiento de los No Alineados, integrado por 118 naciones.

A criterio de Malki, una presión efectiva -incluso de la Unión Europea- sobre las futuras autoridades israelíes podrá contribuir a solucionar el tema medular del Levante, y con él otros muchos conflictos y problemas que mantienen dividida a la región.

Por su lado, el canciller sirio, Walid Al-Moallem, insistió en pasar la página a desavenencias muchas veces azuzadas por potencias extrarregionales o motivadas por sed de liderazgo y viejas rencillas étnico-religiosas.

Lo mismo en el tema específico de procurar una posición árabe unificada que en el análisis particular de la situación de los palestinos, de Iraq, Somalia y Sudán, la unidad y la solidaridad emergen con clara omnipresencia.

En opinión del primer ministro y canciller de Qatar, jeque Hamad Bin Jassem Bin Jabor Al Thani, los árabes deben estar alertas contra los grandes desafíos y peligros que encaran, y advirtió a sus colegas que los pueblos esperan más acciones que palabras de nosotros.

El crimen atroz cometido por Israel en Gaza, comentó, trató de quebrar la voluntad del pueblo palestino y minar su firmeza, pero gracias a su brava y heroica resistencia, pese a la maquinaria militar israelí, dolor, bloqueo y represión, ese objetivo no se logró.

Según Jabor Al Thani, la cohesión presupone adoptar posturas comunes en temas como la situación en Iraq y las pretensiones de afectar su esencia árabe e islámica, y en el apoyo a Sudán frente a la orden de arresto contra su presidente por un tribunal internacional.

Eso nos lleva (a los participantes en la cumbre) a alcanzar resultados positivos relevantes y hallar soluciones adecuadas a esas causas, pese a su complejidad y dificultad, remarcó.

Pero basta sólo pasar revista al año transcurrido desde la XX cumbre de Damasco para constatar que la conferencia de Doha, pese a sus grandes desafíos, se apresta a presidir una comunidad de naciones y pueblos mucho más cercanos al entendimiento y la reconciliación.

Un elemento apuntado a Prensa Latina por diplomáticos árabes es que Qatar se inserta en el grupo de países que mayoritariamente rechaza la injerencia extranjera, defiende a capa y espada la solución del problema palestino, y condena abiertamente la política de Israel.

En esa posición destacan también Siria, Libia y Argelia, mientras en la denominada corriente moderada sobresalen Egipto, Arabia Saudita y Jordania, ausentes de la cumbre de marzo de 2008 en Damasco.

Sin embargo en los últimos 12 meses, amén de la progresiva estabilidad libanesa, Beirut y Damasco establecieron relaciones diplomáticas, y Kuwait albergó en enero la primera cumbre económica árabe que fijó pautas a favor del bienestar social de los pueblos.

Sólo en el último mes, los gobernantes de Egipto, Siria y Kuwait sostuvieron una minicumbre en Arabia Saudita, y hubo otros contactos bilaterales a altos niveles.

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, visitó Jordania, al igual que hizo el sirio Bashar Al-Assad, por primera vez en cinco años, mientras en Libia, Egipto y Eritrea fue recibido el sudanés, Omar Hassan Al-Bashir, pese a la orden de arresto en su contra de la Corte Penal Internacional.

Esas y otras visitas crearon un clima favorable para la armonía en Doha, cuya cumbre puede ser definitoria en fortalecer la cooperación, afianzar la identidad árabe, promover la solidaridad y asumir una posición unida frente a temas candentes del Medio Oriente.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir