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Las contradicciones entre Rusia y Estados Unidos serán difíciles de
eliminar, aseguró hoy una fuente del Kremlin sobre la reunión que
sostendrán el primero de abril el presidente Dmitri Medevev y su par
Barack Obama.
El asesor presidencial Serguei Prijodko afirmó que el primer
encuentro entre los dos mandatarios, programado para esa fecha en
Londres, tendrá sólo un carácter de tanteo porque ambas partes
entienden que es muy difícil vencer los antagonismos.
Los estadistas deberán sincronizar los relojes, inventariar todos
los temas de la agenda bilateral y poner en marcha la nueva etapa en
las relaciones, calificada como reiniciación, sostuvo el portavoz.
Prijodko subrayó que, sobre una base realista, cada una de las
partes llegará con sus prioridades, sus acentos y su visión en
política exterior respecto a su interlocutor.
Reconoció, empero, las intenciones constructivas de la nueva
administración estadounidense para rectificar la interacción y poner
en marcha una labor conjunta basada en el pragmatismo, el
reconocimiento de los intereses y sin añadiduras ideológicas.
Para el funcionario del entorno presidencial el problema no son
tanto los puntos de conflicto sino la ecuación del diálogo
intergubernamental que debe ser civilizado, eficaz y constructivo.
Medvedev pretende colocar en un primer plano temas de seguridad
como un nuevo tratado de reducción de armamentos ofensivos (START),
el escudo antimisiles en Europa y la no proliferación de arsenales
de exterminio en masa, anticipó el asistente.
Indicó que el objetivo inmediato es ponerse de acuerdo para antes
de fines de 2009 concretar un nuevo tratado en relación con los
arsenales ofensivos.
Como resultado de esta reunión se espera emitir dos comunicados,
uno acerca de las relaciones ruso-estadounidenses y otro sobre el
tratado de limitación de las armas ofensivas, concluyó Prijodko.
Medevedev y Obama dialogaron por teléfono el 8 de noviembre y el
26 de enero. El día 29 del primer mes del año corriente el jefe de
la Casa Blanca recibió una carta rubricada por el jefe del Kremlin y
respondió el 9 de febrero.