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Rusia mostró hoy cautela y moderación en torno al futuro de las
negociaciones con la Unión Europea (UE) con vistas a un nuevo
acuerdo de asociación estratégica a largo plazo.
Precisamente la cuarta ronda de reuniones entre Moscú y Bruselas
fijada para inicios de abril debe centrarse en la preparación del
documento, la base jurídica para convenios y proyectos de
envergadura entre las partes.
Según el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores, Andrei
Nesterenko, resulta anticipado y prematuro referir fechas y plazos
para la firma de dicho acuerdo.
Consideró improbable que la rúbrica se concrete durante la cumbre
Rusia-UE, que tendrá lugar en Jabarovsk, el 21 y 22 de mayo
próximos.
Nuestra tarea, subrayó el diplomático, no es una carrera contra
reloj, sino lograr la elaboración de un documento de calidad, capaz
de insuflar un serio y positivo impulso a las relaciones de
asociación entre Rusia y la UE.
El acuerdo que se firmó en 1997 caducó en diciembre de 2007 y fue
prorrogado automáticamente a un año más. Tras zanjar conflictos por
separado con algunos países comunitarios como Polonia y Lituania,
Rusia logró concertar con Bruselas el inicio de las consultas en
2008.
Nesterenko indicó que el proceso avanza, pero matizado por las
contradicciones en contenido, sobre todo, de la parte concerniente a
los nexos económico-comerciales.
En cuanto al alcance de los problemas internos en la República
Checa para el cumplimiento del cronograma ruso-europeo, el
diplomático dijo confiar en que la complicada situación no se
refleje en la celebración de la cumbre de mayo. Ese país ocupa la
presidencia rotativa de la UE en este semestre.
Mencionó el plan de encuentros previstos antes de la magna cita a
nivel de cancilleres y de ministros de Energía, Interior y Justicia.