.— Cerca de 3,5 millones
de estadounidenses experimentarán situaciones de indigencia al menos
una vez al año, confirmó hoy un estudio del grupo National Coalition
for Homeless (NCH).
Sociólogos vinculados a la organización no gubernamental
indicaron que esta tendencia persistirá mientras dure la recesión
económica en el norteño país y afectará a alrededor de una docena de
estados.
Directivos de la NCH aconsejaron a la Casa Blanca activar un
programa financiero de 10 mil millones de dólares para en los
próximos dos años reforzar la red de rehabilitación social en el
país.
La misma investigación concluyó que uno de cada 50 niños en
Estados Unidos está hoy día en situación de pobreza extrema, con
mayor impacto en los estados de Texas, Georgia, Arkansas, Nuevo
Mexico y Louisiana.
El 42 por ciento de estos infantes en la calle son menores de
seis años, y el flagelo social perjudica mayormente a los
afroamericanos y a los pertenecientes a comunidades nativas.
De acuerdo con NCH, uno de cada siete de estos niños muy pobres
también padece severos problemas de salud, principalmente asma, y
casi un millón son semianalfabetos.
A inicios de este mes se informó que uno de cada 10
estadounidenses pidió al gobierno federal ayuda por medio de
estampillas de comida para poder sobrevivir en el incierto escenario
de la crisis.
El gobierno reportó un incremento de 700 mil en los ciudadanos
que solicitaron estos bonos especiales (food stamp), con una cifra
actual que eleva a 31,8 millones las personas en esa penosa
situación.
Una industria doméstica altamente debilitada, con el consecuente
desempleo, está ocasionando que la gente vire la cara hacia las
estampillas alimentarias, comentaron expertos del grupo Food
Research and Action Center.
Este programa fue diseñado por Washington para auxiliar sobre
todo a familias pobres, cuesta al erario anual 50 mil millones de
dólares, y entrega 200 dólares cada mes a los más necesitados.