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El ex presidente taiwanés, Chen Shui-bian, compareció hoy ante el
tribunal distrital de esta ciudad para responder a los cargos de
malversación, soborno y lavado de dinero.
Junto al ex mandatario, que gobernó la isla desde el año 2000
hasta el 2008 impulsando una política separatista respecto de China,
también están encausados su esposa, su hijo, una nuera, varios ex
funcionarios de la presidencia y amigos.
En una declaración difundida ayer, el político de 58 años volvió
a negar las acusaciones en su contra y dijo ser víctima de una
venganza por parte del actual presidente Ma Ying-jeou y el partido
Kuomintang (KMT), ahora en el poder.
Su agrupación, el Partido Democrático Progresista (PDP), fue
derrotado de manera aplastante en los comicios legislativos de
principios de 2008 y poco después su candidato a la presidencia
también perdió ampliamente frente a Ma Ying-jeou.
Chen está acusado por los fiscales de malversar 3,12 millones de
dólares de un fondo especial de la presidencia, de recibir por lo
menos nueve millones de dólares en sobornos, y de lavar parte de ese
dinero remitiéndolo a cuentas en bancos suizos.
En las audiencias preliminares algunos de los acusados en este
proceso, que ha acaparado la atención de la opinión pública
taiwanesa, se declararon culpables de algunos de los cargos, entre
ellos la ex primera dama, Wu Shu-chen.
El último año del mandato de Chen estuvo caracterizado por
múltiples manifestaciones populares en contra de la corrupción
gubernamental.
El ex presidente ha tratado de politizar su caso desde el primer
momento, pero salvo un sector de su propio partido, el resto de la
opinión pública no parece haberle dado crédito.
Durante la presidencia de Chen Shui-bian las relaciones con la
parte continental se caracterizaron por una gran tirantez, lo cual
cambió radicalmente desde la llegada al poder del KMT.