El
General de Ejército Raúl Castro condecoró anoche a Alfredo Guevara
con la Orden José Martí, en cumplimiento de un acuerdo del Consejo
de Estado, y entregó al Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematográficos un diploma de reconocimiento en ocasión del
cincuentenario de su fundación.
En Guevara, visiblemente emocionado al recibir la máxima
distinción estatal, se puso de relieve su extraordinario empeño en
echar las bases y orientar los caminos del nuevo cine cubano y
latinoamericano, su fecunda labor como promotor cultural, y su
invariable e irreductible lealtad a la Revolución y a Fidel.
Al ICAIC se le reconoció una huella fundamental en la defensa de
la obra revolucionaria, la transformación de la vida espiritual de
nuestro pueblo y la conservación de la memoria histórica.
Junto al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
asistieron a la celebración del aniversario en el teatro Karl Marx,
miembros del Buró Político del Partido, dirigentes y representantes
de las organizaciones políticas y de masas, de la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana, jefes y oficiales de las FAR y
del MININT, y numerosos cineastas, artistas e intelectuales
vinculados durante diversas etapas a la filmografía nacional.
Abel Prieto, miembro del Buró Político y ministro de Cultura,
resaltó cómo apenas 82 días después del derrocamiento de la tiranía
y la conquista del poder, la Revolución encabezada por Fidel,
inmersa en urgentes tareas y abocada a graves peligros externos e
internos, fundó con el ICAIC su primera institución cultural y abrió
la senda de una política en ese campo profundamente comprometida con
los valores humanos y ajena al dogmatismo, la simplificación y el
populismo. En tal sentido recordó de qué manera se asumió la
creación más auténtica junto con la formación de nuevos públicos.
En compañía de Omar González, actual presidente del ICAIC, Abel
entregó reconocimientos a un nutrido grupo de fundadores,
encabezados por los realizadores Julio García Espinosa, José Massip,
Enrique Pineda Barnet y Manolo Pérez, en el que figuraron también
trabajadores esenciales como Teodoro Carrillo (Lolo), montador
escenográfico de vasta experiencia e ingeniosa inventiva.
La conmemoración culminó con el estreno de Ciudad en rojo,
largometraje de Rebeca Chávez, que refleja episodios de la lucha
contra la dictadura en la heroica Santiago de Cuba.