El Museo Girón atrae

Más de un millón de personas han visitado la instalación

Ventura de Jesús

CIÉNAGA DE ZAPATA.— La foto de Luis Artemio Carbó Ricardo encabeza el sitial de los mártires del Museo Girón. La imagen muestra a un joven con naciente barba y gorra de militar, caído el 19 de abril tras el intento de tomar un tanque enemigo.

Girón cautiva, sobre todo, porque simboliza la primera gran derrota del imperialismo yanki en América.

Piezas de notable valor histórico se exhiben fuera o dentro de las vitrinas de la instalación, como el avión Sea-Fury pilotado por los aviadores Enrique Carreras y Bourzac; los grados e insignias del capitán Silva Tablada; los zapaticos blancos de Nemesia Rodríguez y el uniforme de Eduardo García, quien antes de morir ametrallado escribió con su sangre el nombre de Fidel.

Otras muchas evidencias materiales testimonian los hechos que 48 años después continúan atrayendo la atención de personas de todos los confines del mundo, como el mismísimo documental Muerte al Invasor. Todos forman parte del memorial dedicado a la batalla librada por el pueblo cubano contra los mercenarios en abril de 1961.

Bárbara Sierra, directora de la instalación, dijo a Granma que en el 2008 el Museo recibió un total de 54 335 visitantes, con lo cual se rebasa con creces el millón de personas que en estos 33 años, desde la inauguración oficial de la instalación, conocieron más sobre los épicos sucesos. "Esa comprobación representa mucho para nuestro colectivo, pues cada vez el volumen se multiplica", reconoció Bárbara.

Anuncia que en el aniversario 48 de la acción, el Museo rendirá homenaje a la Compañía ligera de combate, vanguardia del Batallón de la Policía, al frente de la cual venía precisamente Artemio Carbó Ricardo. La muestra recoge, además, la carta enviada a su madre por José Manuel Lazo de la Vega, caído en suelo de Girón, y en la que apunta que "... mientras más recordemos el pasado más luchamos por el presente y aún más por el futuro, que será en definitiva mucho mejor... ". Se trata de la fuerza que primero choca con el enemigo el día 19 de abril, que no cedió terreno a pesar de que los mercenarios habían tomado posiciones y contaban con buen armamento: tanques, morteros, bazukas, ametralladoras. Lucharon, como se dice, a pecho descubierto, pues en aquellas dos pequeñas franjas de terreno entre el monte y la costa no había dónde parapetarse.

Admite Bárbara que, entre las muchas personalidades recibidas en el Museo, el colectivo recuerda con especial agrado a Fidel, sobre todo su visita del 11 de abril de 1996.

 

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