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El gobierno japonés ordenará el próximo viernes a sus fuerzas
militares estar listas para interceptar el cohete que usará la
República Popular Democrática de Corea (RPDC) para poner en órbita
un satélite experimental.
Según la agencia Kyodo, que difundió la noticia, la decisión
final se tomará en una reunión del Consejo de Seguridad nipón, y el
ministro de Defensa, Yasukazu Hamada, estaría a cargo de emitir la
orden.
Japón, junto a Estados Unidos, argumenta que no hay diferencia
entre el lanzamiento de un satélite y el ensayo de un misil
balístico de gran alcance, por lo que interpretan esa acción de
Pyongyang como una provocación y una amenaza.
La puesta en órbita del satélite podría tener lugar entre el 4 y
el 8 de abril, de acuerdo con un anuncio de la RPDC a organismos
internacionales.
Pero según las precisiones de Kyodo, la acción japonesa se
produciría en todo caso sobre el territorio del archipiélago.
Por tal motivo, las Fuerzas de Autodefensa de Japón estarían
listas para trasladar sus misiles interceptores Patriot-3 desde sus
bases en la prefectura de Shizuoka, a las prefecturas de Akita e
Iwate, por donde calculan pasaría el cohete impulsor norcoreano.
La orden estaría basada en una interpretación amplia de la Ley de
las Fuerzas de Autodefensa, mediante la cual Japón puede destruir un
misil balístico u otro objeto similar si teme que vaya a caer en su
territorio.
La RPDC ha advertido en varias ocasiones que cualquier acción
para frustrar su experimento espacial será interpretada como un acto
de guerra.
En una declaración emitida ayer, la cancillería de la RPDC dijo
que un acto bélico de esta índole haría fracasar definitivamente las
negociaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de la
península coreana.
Japón, junto a Estados Unidos y Surcorea, realizarán una reunión
en Washington para coordinar sus pasos frente al lanzamiento
satelital.