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El presidente del Líbano, Michel Suleiman, aceptó el nombramiento de
Ali Abdel Karim Ali como embajador de Siria en Beirut, nueve días
después de la apertura de la primera embajada de este país en
Damasco, se informó hoy.
La decisión de Suleiman, ampliamente destacada por medios
noticiosos libaneses y sirios, completa el proceso de normalización
de los lazos diplomáticos bilaterales establecidos el 15 de octubre
a más de 60 años de que ambos estados se independizaran de Francia.
El izado de la bandera del Líbano el 16 de marzo marcó el estreno
de la primera legación en Siria que estará encabezada por el
embajador Michel Al-Khoury, quien asumirá funciones en abril tras
finalizar su actual misión como representante de Beirut en Chipre.
Siria, por su parte, abrió en diciembre la sede de su embajada
aquí que trabajó con un encargado de negocios, debido a que no se
había decidido la designación de Karim Ali.
Los dos Estados establecieron relaciones diplomáticas en
cumplimiento al compromiso sellado por los presidentes Bashar Al-Assad
y Suleiman, en ocasión de la visita del segundo a Damasco en agosto
de 2008.
Para el canciller libanés, Fawzi Salloukh, la apertura de
embajadas permitirá "organizar y legalizar las relaciones y ofrecer
garantías a los libaneses en Siria y a los sirios en el Líbano".
Los vínculos entre ambas naciones vecinas estuvieron marcados por
tensiones políticas azuzadas desde potencias occidentales que
presionaron para la retirada de aquí de las tropas sirias, las
cuales fueron emplazadas a pedido de los gobernantes locales en
1976.
La presencia militar Siria fue vista por las autoridades
libanesas como garantía de defensa de la soberanía y la integridad
territorial frente a las pretensiones expansionistas de Israel, pero
el contingente se retiró en 2005.
El repliegue se produjo después de la muerte en un atentado, el
14 de febrero de 2005, del ex primer ministro Rafiq Hariri, que
Occidente y sectores opuestos a la presencia militar Siria trataron
de atribuir al gobierno de Damasco.
Las autoridades sirias negaron toda vinculación con ese hecho,
que costó la vida a otras 22 personas, y han colaborado con las
investigaciones ordenadas por un tribunal especial de la ONU para el
Líbano, que entró en funcionamiento este mes en Holanda.