El domingo 25 de marzo de 1984, en la costera ciudad de Sumbe,
capital de la provincia de Kwanza Sul, a unos 400 kilómetros de
Luanda, en la República Popular de Angola, un grupo de maestros,
constructores y médicos cubanos, junto a combatientes angolanos,
rechazaron heroicamente un intenso ataque sorpresivo de fuerzas de
la agrupación contrarrevolucionaria y terrorista Unión Nacional para
la Independencia Total de Angola (UNITA).
La dirección central de la UNITA se proponía dar un golpe contra
un objetivo donde no existieran fuerzas regulares de defensa, que
influyera en el curso ulterior de la guerra, al tomar por vez
primera una importante capital provincial relativamente cerca de
Luanda, secuestrar un significativo número de rehenes entre
colaboradores civiles de distintas nacionalidades y dirigentes
locales, para trasladarlos a la base principal en Jamba, manipular
la opinión pública internacional y ejercer presión sobre el gobierno
de Angola.
Al diseñar su plan de ataque a Sumbe, la UNITA no supo valorar la
empatía lograda en Kwanza Sul entre la dirección angolana y la
colaboración civil cubana. Esta estrecha coordinación permitió
constituir el Comando Unificado de Defensa (CUD), que bajo el mando
del comisario provincial José Francisco Ramos da Cruz, integró todas
las fuerzas bajo un plan general único para garantizar la protección
de la ciudad.
Las fuerzas de la UNITA comenzaron disparando fuego concentrado
de morteros sobre la ciudad durante algo más de una hora, con el
propósito de aterrorizar a la población e intimidar a las fuerzas
defensoras, para propiciar la rápida rendición de la plaza.
Alrededor de las cinco de la madrugada iniciaron el asalto con más
de 3 000 efectivos, cuya fuerza principal a la ofensiva estaba
integrada por los batallones 517, Quinto Congreso y Bate Cubano,
pertrechados con fusiles automáticos, morteros, lanzacohetes
antitanques y granadas antipersonales.
A pesar de que los atacantes tenían a su favor el factor
sorpresa, el predominio numérico y un mayor poder de fuego, algo más
de 150 cooperantes civiles cubanos, portando fusiles AKM, G-3 y M-52
y subametralladoras PPSH, junto a unos 350 angolanos de la Policía,
la Seguridad y las Milicias populares, se atrincheraron en tres
posiciones diferentes: el grupo encabezado por el comisario José
Francisco Ramos da Cruz y Filiberto Arteaga Pérez, jefe de la misión
civil cubana, en los alrededores del Comité Provincial del MPLA;
otro grupo en la Jefatura Provincial de la Policía desde donde se
dominaba la margen norte del río Cambongo, dirigido por su jefe el
mayor Víctor Acunha; y un tercer grupo en los exteriores de la
Iglesia y el Palacio del Gobernador, próximos a la playa, bajo el
mando del teniente coronel del MININT Juan Castillo Vázquez (Roger),
asesor principal del Ministerio de Seguridad en esa provincia. Un
pequeño grupo de médicos cubanos se dedicó a curar los heridos.
Alrededor de las nueve y treinta de la mañana, después de más de
cuatro horas de enfrentamientos, las fuerzas de la UNITA habían
conseguido penetrar en unas tres cuartas partes de la ciudad y tomar
el aeropuerto, pero no lograban quebrar los tres puntos de
resistencia donde se encontraban los cubanos que continuaban
batiéndose heroicamente. En esas difíciles circunstancias, cerca de
las diez de la mañana, varios aviones caza Mig-21 y helicópteros
MI-8, de la Misión Militar Cubana en Angola, contraatacaron las
posiciones de la UNITA, lo que obligó a sus efectivos a huir en
desbandada, dejando abandonados más de 150 muertos y cargando
decenas de heridos. Posteriormente una fuerza de la Brigada de
Desembarco y Asalto (BDA), compuesta por angolanos y cubanos, les
cortaron la retirada.
En la defensa de Sumbe cayeron en combate los constructores Julio
Cifuentes Roque, Osvaldo Sagarra Jaca, Reynaldo Almaguer Silva y
Gabriel Almaral García, y también Héctor Alfredo Pineda Zaldívar,
Alfredo Guillot Pozo y Lázaro A. Molina López, profesores del
Contingente Educacional Frank País. Otros 7 maestros y 14
constructores resultaron heridos. Durante la persecución de las
fuerzas enemigas perdieron la vida el subteniente Juan Carlos Aguiar
Rizo y el soldado Roberto Gobín Sánchez, de la BDA.
Al conmemorar este nuevo aniversario está vigente el espíritu de
lucha y resistencia de nuestro pueblo, que hace 25 años pusieron de
manifiesto los colaboradores civiles cubanos en Sumbe, quienes
supieron defender aquel pedazo de tierra angolana como su propia
patria, ocasionándoles una derrota de alcance estratégico a las
bandas fantoches de la UNITA al servicio del imperialismo. Este
hecho heroico y el recuerdo de los compañeros caídos quedaron
grabados para siempre en nuestras banderas de combate.