Barroquismos habaneros

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

El barroco europeo se amolda a las obras de cantería de La Habana Vieja, más si es un ámbito como el de la Basílica Menor de San Francisco de Asís el día en que se inaugura en el mundo la temporada primaveral. Con tal divisa, el maestro Guido López-Gavilán armó con la orquesta de cámara Música Eterna una velada vespertina el último fin de semana, que tuvo, por demás, el aliciente de poner a consideración del público el sonido de jóvenes talentos.

En la primera parte, Antonio Vivaldi (1678–1741) y un cellista (Alain Perara) y una pareja de violinistas (Liliana Serrano y Elizabeth Herrera) en proceso de crecimiento profesional identificados con el estilo del llamado preste rosso, advirtiéndose en la audición algo que dijo alguna vez el gran Stravinski sobre el maestro italiano: "Vivaldi no escribió 500 conciertos, sino un mismo concierto 500 veces".

Con el público en situación, Guido se sumergió en las aguas de Domenico Zipoli (1688–1726), contemporáneo de Vivaldi y que curiosamente viajó a Sudamérica para trabajar con las misiones jesuítas. Murió, por cierto, en la argentina Córdoba. Su Adagio para oboe, cello y cuerdas es una obra de intensidad comparable al Adagio, de Albinoni, pero a diferencia de este último aquel posee una particular cualidad luminosa, muy bien entendida y hondamente interpretada por el oboísta Frank Ernesto Fernández y la cellista Elis Regina Ramos.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Yasek Manzano, quien siguiendo los pasos de uno de sus paradigmas, el norteamericano Wynton Marsalis, alterna el jazz con la música clásica. Guido y él seleccionaron una de esas espléndidas piezas de Jorge Federico Andel (1685–1759) para trompeta y orquesta en las que el timbre del instrumento de viento se recorta iridiscente sobre la reposada textura de las cuerdas. Manzano tuvo en la limpieza de la emisión su logro más cuajado.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir