A 127 años del descubrimiento del bacilo causante de la
tuberculosis, una dolencia prevenible y curable, la tercera parte de
la población mundial está infectada por el agente infeccioso,
muestra inequívoca de las grandes injusticias sociales
prevalecientes.
No obstante que en 1993 la Organización Mundial de la Salud (OMS)
decretara esta enfermedad en "estado de emergencia global",
dieciséis años después cada segundo en nuestro planeta se infecta
una persona con bacilos de la tuberculosis, fuente de diversas
manifestaciones, principalmente pulmonares.
Los gérmenes de la TB, como se le denomina comúnmente, se liberan
al aire cuando una persona con la afección habla, tose, estornuda,
canta, y los síntomas principales que origina son respiratorios: una
tos persistente (por más de dos semanas), con expectoración a veces
con sangre, unido a manifestaciones generales como fiebre, falta de
apetito, cansancio, pérdida de peso y sudoraciones nocturnas.
Los especialistas sustentan que todo paciente con un síntoma
respiratorio de más de dos semanas — "una gripe que no se me cura",
como suelen decir los cubanos—, debe acudir de inmediato al médico,
vale subrayar en la víspera del Día Mundial de la Tuberculosis, que
se celebra cada año el 24 de marzo, con los auspicios de la OMS,
como vía de promoción y prevención en salud.
Ese día, del año 1882, el científico alemán Robert Koch
(1843-1910), galardonado en 1905 con el Premio Nobel, dio a conocer
el descubrimiento del agente causal de esta enfermedad, el
Mycobacterium tuberculosis, que toma ese nombre por las lesiones
en forma de tubérculo que produce. El hallazgo permitió mejorar las
técnicas diagnósticas mediante la identificación del bacilo en las
excreciones corporales, especialmente en los esputos.
El programa de control y tratamiento que desarrolla el Ministerio
de Salud Pública se valora internacionalmente por su eficacia.