.— Los legisladores de los dos
principales partidos dominicanos cruzarán aceros verbales en el
debate que comienza hoy sobre el proyecto de reforma constitucional,
presentado semanas atrás por el presidente Leonel Fernández.
Ambas cámaras del congreso, la de Diputados y el Senado, se
constituirán en Asamblea Nacional para examinar las propuestas, cuyo
punto focal es la eliminación del precepto de nunca jamás, que
proscribe por vida la reelección de un mandatario.
La aprobación de la enmienda en su forma actual permitirá a
Fernández presentarse de nuevo como candidato por su Partido de la
Liberación Dominicana (PLD) en los comicios de 2016, después de un
receso de cuatro años.
Portavoces del Partido Revolucionario Dominicano (PRD, principal
de la oposición) advirtieron que apoyarán la aprobación de la
reforma, siempre que excluya de manera explícita al actual
presidente.
Es difícil que esa iniciativa prospere, cuenta habida que
Fernández tiene el apoyo de la cúpula del PLD, mayoritario en las
dos cámaras, para el cual resulta inaceptable por razones obvias.
Los presidentes de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín,
y del Senado, Reinaldo Pared, revelaron que el presidente Fernández
les solicitó no atropellar a nadie, en el sentido de no imponer la
mayoría mecánica.
Los choques, en rigor, no comenzarán de inmediato, sino dentro de
algunos días, cuando entren en materia los legisladores, que en lo
inmediato se dedicarán a refrendar el Proyecto de Reglamento para
los debates.
Esta reforma a la carta fundamental es la trigésimo octava desde
la fundación de la República Dominicana; la más reciente fue en
2002, cuando se reintrodujo la reelección presidencial, que había
sido abrogada en 1994, cuando, además, se acortó a dos años el
mandato del entonces presidente Joaquín Balaguer.
Aunque la posibilidad de reelegir a un mandatario que haya
desempeñado dos mandatos está en el centro del torbellino, el
proyecto tiene otros críticos, como los empresarios, que critican
provisiones que, a su entender, coartan la libre empresa.
Los dominicanos en el exterior, más de un millón, asimismo
lamentan que no se contemple un curul que represente sus intereses
en el Legislativo.