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Rechaza RPDC campaña de EE.UU. y sus aliados

PYONGYANG, 24 de marzo (PL).— La cancillería norcoreana rechazó hoy la campaña de Estados Unidos y sus aliados para impedir el lanzamiento de un satélite experimental por parte de la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

En una declaración distribuida hoy, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó que el lanzar el satélite de comunicaciones Kwangmyongsong-2 la RPDC cumple con un programa pacífico, pues es su derecho legítimo como el resto de los países del mundo.

Estados Unidos y algunos seguidores insisten en cuestionar el lanzamiento del satélite en el Consejo de Seguridad de la ONU, argumentando que la tecnología del cohete portador no difiere de la de un misil de largo alcance, señala el documento.

La cancillería norcoreana estima que al frente de esta campaña contra la RPDC se encuentran las autoridades japonesas.

Según la declaración, los enemigos de Corea Democrática aplican la lógica del bandido, al decir que la RPDC no debe hacer lo que ellos sí pueden hacer, lo cual evidencia su hostilidad contra ella.

Están muy equivocados si piensan que aceptaremos el cínico, despótico y arbitrario criterio de que los países hostilizados por ellos no deben poseer medios de autodefensa ni desarrollarse por la vía pacífica, subraya.

Pyongyang estima que no son pocos los países que lanzan satélites al espacio, y el Consejo de Seguridad nunca ha abordado ni cuestionado este asunto respecto a ningún otro país.

La pretensión de Estados Unidos y Japón, participantes en las conversaciones a seis bandas, de negar el derecho de la RPDC al uso pacífico del cosmos contraviene lo estipulado en la Declaración conjunta del 19 de septiembre de 2005.

En ese sentido, la cancillería norcoreana advierte que si se deja ese documento sin validez, las reuniones a seis bandas sobre la desnuclearización de la península coreana no tendrían ya base ni sentido.

La realidad de hoy, cuando este diálogo está próximo al fracaso, vuelve a comprobar la justeza de nuestra posición de no renunciar a las armas nucleares, aunque pasen 100 años, mientras no se ponga fin a la hostilidad.

La responsabilidad por la ruptura de la cita a seis bandas recaerá enteramente sobre los países, Japón en particular, que rehúsan aplicar el espíritu de respecto mutuo y la igualdad, concluye.

 

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