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Los serbios conmemoraron hoy el décimo aniversario del inicio de los
bombardeos de la alianza atlántica contra la entonces Yugoslavia,
mientras el primer ministro Mirko Cvetkovic condenó esa acción que
causó tres mil 500 muertos.
Con toques de sirenas por alarma aérea y un minuto de silencio en
escuelas, plazas, calles y el Parlamento, entre otras instituciones,
los serbios recordaron los primeros ataques de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el 24 de marzo de 1999.
Cvetkovic subrayó que la acción bélica contra su país fue ilegal,
contraria al derecho internacional y perpetrada sin una decisión de
Naciones Unidas ni el consentimiento de su Consejo de Seguridad.
El jefe de Gobierno afirmó que los bombardeos por espacio de 72
días estuvieron lejos de resolver los problemas en Kosovo y tampoco
ayudaron a instaurar la paz y el respeto a las leyes.
La agresión de la OTAN y su posterior ocupación del territorio
kosovar causaron, por el contrario, violaciones de los derechos
humanos y de las normas internacionales, apuntó.
Unos 200 mil serbios fueron forzados a abandonar Kosovo, tras el
fin de los bombardeos.
En esas acciones perdieron la vida al menos dos mil 500 civiles,
entre ellos 89 niños, declaró Cvetkovic, quien informó que los daños
por esa causa se calculan en unos 22 mil millones de euros.
Durante la invasión del pacto noratlántico, que se estrenó en una
guerra más allá de sus fronteras, quedaron destruidos 148 viviendas
y 52 puentes, mientras 300 escuelas, hospitales y otros edificios,
así como 176 monumentos resultaron seriamente dañados.
La paz no existe en Kosovo como tampoco un estado de derecho,
denunció el primer ministro, quien reiteró la oposición de Serbia a
reconocer la independencia de la referida región, proclamada
unilateralmente por su Parlamento, el 17 de febrero de 2008.
Continuaremos la búsqueda de una solución pacífica y sin
violencia al problema de Kosovo, cuya proclamación unilateral de
soberanía rechazan países como Rusia, la India, Brasil, España y
China, señaló.