Una explosión de rayos gamma de gran magnitud, detectó el
Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi, y dicha explosión produjo
la mayor energía total y los movimientos más rápidos que se hayan
observado hasta la fecha.
Según informa la NASA, esta es la primera explosión de rayos
gamma en ser vista con alta resolución y el estallido produjo la
mayor energía total, los movimientos más rápidos y las emisiones
iniciales de mayor energía que se hayan visto.
Esta explosión, denominada GRB 080916C, ocurrió en la
constelación Carina. Las explosiones de rayos gamma son las más
luminosas del universo y los astrónomos creen que la mayoría de
ellas ocurre cuando a las estrellas masivas exóticas se les termina
el combustible nuclear.
Cuando el núcleo de la estrella colapsa y se transforma en un
agujero negro, chorros de material (impulsados por procesos que aún
no se entienden por completo) se expanden casi a la velocidad de la
luz.
Los chorros se abren paso a través de la estrella en colapso y
continúan hacia el espacio, donde interactúan con gas que fue
previamente arrojado por la estrella, y generan intensas
luminiscencias residuales que se desvanecen con el tiempo.
Generalmente, lo primero que hacen los astrónomos después de una
explosión de rayos gamma es apurarse para detectar la luminiscencia
residual que va desvaneciéndose.
Un espectro de la luminiscencia residual (es decir, sus colores)
puede revelar la distancia y el sitio de la explosión, por lo que
esa información resulta crucial para los astrónomos, ya que así
pueden calcular la potencia de la explosión de rayos gamma.
Aproximadamente 32 horas después de la explosión, un grupo
liderado por Jochen Greiner, del Instituto Max Planck para Física
Extraterrestre, ubicado en Garching, Alemania, descubrió la
luminiscencia residual de GRB 080916C.
Rápidamente, antes de que pudiera desvanecerse, midieron el
espectro de la luminiscencia residual utilizando el Detector de
Explosiones de Rayos Gamma en el Infrarrojo Cercano/Óptico ( GROND),
alojado en el telescopio de 2,2 metros, localizado en el
Observatorio Europeo del, en La Silla, Chile.
De acuerdo con sus datos, la explosión ocurrió a 12.200 millones
de años luz de distancia.
Considerando la distancia, los miembros del equipo del telescopio
Fermi calcularon que la explosión excedió la potencia de
aproximadamente 9.000 supernovas comunes, si la energía fue emitida
igualmente en todas direcciones.
Esta es la manera estándar que los astrónomos tienen de comparar
los eventos, incluso cuando las explosiones de rayos gamma emiten la
mayor parte de su energía en chorros angostos.
Junto con las mediciones del telescopio Fermi, la distancia
también ayuda a los astrónomos a determinar la rapidez del material
que emite rayos gamma, ya que dentro del chorro de esta explosión,
balas de gas debieron de moverse al menos al 99,9999 por ciento de
la velocidad de la luz.
La tremenda potencia y velocidad de la explosión la convierten en
la más extrema de la que se tenga registro hasta la fecha.
Los resultados dados a conocer por el equipo aparecieron
publicados en la edición en línea de la revista Science.