Cuando la disminución de los recursos de agua dulce, en términos
de calidad y cantidad es problema mundial, Cuba pone énfasis en el
cuidado de la infraestructura hidráulica, como ocurre en Pinar del
Río.
Las acciones en práctica, de modo sostenido en el territorio,
incluyen la revisión y remozamiento en distintas etapas de cerca de
130 kilómetros de canales, entre magistrales y de otros tipos,
instalaciones creadas a fin de acercar el abastecimiento del líquido
a los usuarios.
Paralelamente constituye un desafío evitar la existencia de
salideros en las conductoras, tarea insertada dentro del programa de
ahorro en marcha en el país, informaron a la AIN directivos del
sector.
Pinar del Río cuenta 31 embalses, de ellos 26 catalogados de
excelencia, al reportar un correcto funcionamiento del sistema
hidromecánico, de los medios de comunicación y poseer la
documentación en regla, junto a diversos requisitos.
Por esa vía, solamente la más occidental provincia cubana, tiene
capacidad para almacenar 829 millones de metros cúbicos, cifra casi
20 veces mayor al volumen represado en la nación antes de 1959.
A escala universal la disponibilidad del vital recurso constituye
dificultad en el plano medioambiental, y para enfrentarlo la Isla
esta inmersa en un programa multisectorial encaminado también a su
manejo racional, a la reforestación, la educación comunitaria y la
atención a las cuencas de ríos.
Investigaciones acerca de la pertinencia de las lluvias
provocadas y las tecnologías de desalinización de las aguas marinas
integran la agenda, mientras los pronósticos son que dos de cada
tres personas tendrán problemas para proveerse del líquido en los
próximos 25 años.