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El mandatario boliviano, Evo Morales, se sumó a las denuncias contra
el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eddy Fernández, por
retardar un juicio al ex gobernante Gonzalo Sánchez de Lozada
acusado de una masacre en octubre de 2003.
En un acto la víspera para inaugurar un puente que unirá a las
regiones de La Paz y Cochabamba, Morales solicitó la renuncia de
Fernández por encubrir a Sánchez de Lozada (1993-1997, 2002-2003)
vinculado a hechos sangrientos con saldo de 64 muertos y 400
heridos.
Morales estimó que al parecer se pretende dejar en el olvido
aquella represión contra manifestaciones de organizaciones sociales
en defensa de los recursos naturales y que no exista sanción contra
quienes cometieron delitos de lesa humanidad.
El dignatario anotó que Fernández atina a levantar las manos para
decir que no le corresponde ese caso y de esa manera dejar pendiente
el juicio.
También la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados del
Congreso boliviano acusó a Fernández por bloquear procesos de
interés nacional.
De acuerdo con esa instancia, la Corte Suprema que encabeza
incurre en los delitos de retardación y negación de justicia.
En el caso de Sánchez de Lozada, quien está oculto en Estados
Unidos para evitar la justicia boliviana, los cargos por genocidio
fueron presentados hace más de cinco años, sin embargo, apenas han
avanzado.
Para el representante de las víctimas del llamado "octubre
negro", Julio Mayta, Fernández es cómplice del antiguo mandatario al
promover la impunidad en un caso tan significativo.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Constitución, René
Martínez, señaló que el dictamen de los legisladores no implica
condena, aunque existen -precisó- múltiples evidencias de la
comisión de delitos.
También el ministro de Defensa, Walker San Miguel señaló que esa
cartera se constituirá en parte coadyuvante en el pedido de
suspensión a Fernández.
San Miguel aseguró que el magistrado es indigno de su cargo y lo
correcto es procesarlo.