Aunque
el punto de partida oficial de la Décima Bienal de La Habana (10-B
en términos publicitarios) se anuncia para el viernes 27 de marzo,
un buen anticipo se tendrá el próximo lunes 23, cuando desde las
10:00 a.m. quede activado el taller Grabaciones e impresiones:
música, palabra e imágenes, a cargo del maestro puertorriqueño
Antonio Martorell.
Reconocido como uno de los más notables oficiantes de las
técnicas del grabado en América Latina, las jornadas que
protagonizará Martorell en el Taller Experimental de la Gráfica de
la Plaza de la Catedral, tienen como antecedentes sus indagaciones
artísticas y conceptuales acerca de la vinculación entre la
identidad musical de su país y la creación visual.
En esa dirección, sus mayores logros han sido el grabado-mural
La plena inmortal, instalada en el Hostos Community Collage de
Nueva York, y la colección Las plenas de Martorell, que
expuso el año pasado en la Galería Petrus, de San Juan.
La plena es uno de los géneros característicos de la música
popular puertorriqueña y en sus textos, de corte narrativo, se
suelen contar historias cotidianas, al punto que muchos consideran
que es una especie de diario cantado.
Natural de Santurce, donde nació el 18 de abril de 1939,
Martorell dirigió durante años el taller de serigrafía de la Escuela
de Artes Plásticas de San Juan y participó con éxito en bienales
convocadas en Italia, Alemania, Estados Unidos, República Dominicana
y Puerto Rico.
Su credo estético y político se define en estas afirmaciones
suyas: "Yo creo en el servicio, en la comunicación, en significar
para el otro y que el otro signifique para mí. (...) Mi
fortalecimiento de la identidad puertorriqueña, sea aquí o donde
sea, es parte de ese esfuerzo y colaboro con todas las gestiones
independentistas. Si apuntan a la independencia, pueden contar
conmigo. (...) El deseo me crece todos los días. Yo no sé qué es eso
de que uno tenga menos ganas. ¡Embuste! Mis ganas son infinitas".