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La oveja cambia de color
Una empresa donde hombres y mujeres trabajan
decididos a cambiar la mala imagen de la entidad
Ortelio González Martínez
VENEZUELA, Ciego de Ávila.— El día de la visita a la Empresa de
Cultivos Varios Juventud Heroica, hace poco más de un año, las
hierbas estaban "contentas", mientras las tierras fértiles
"lloraban" la falta de cuidado y el inmovilismo a que las habían
sometido por mucho tiempo.

Tal era la preocupación de las autoridades del Ministerio de la
Agricultura en el país, que más de una vez pensaron en disolverla.
"No hay manera de que avance", dijo en una ocasión un alto
funcionario de ese organismo.
El panorama no podía ser más sombrío: millonarias pérdidas
económicas, desaprovechamiento de la jornada de trabajo, áreas
improductivas, desorganización de la fuerza laboral, escasez de
técnicos calificados, ausencia de maquinaria para la preparación de
tierra... La sarta de dificultades trascendía cualquier esfuerzo
humano.
"Casi nos convertimos en monoproductores. Aquí se sembraban papa
y un poquito de otros cultivos, pero no se asombre, en junio pasado
corrió el rumor de que la desintegrarían", dice Guillermo Molina
González, subdirector económico.
Durante
su visita hace unos meses, José Ramón Machado Ventura aseguró que el
país no puede darse el lujo de importar alimentos que deben ser
producidos en el territorio nacional.
Según argumenta Fausto Arturo González Araña, al frente de la
economía en la entidad, en ese mes debió pedir al banco un fondo de
salario emergente de 800 000 pesos para que los trabajadores no se
quedaran sin cobrar.
"Todavía estamos mal. Tenemos casi seis millones de pesos de
deudas, fundamentalmente por créditos que no hemos podido saldar por
causa de la falta de producción. Esta situación la venimos
arrastrando desde el 2003, pero nos sentimos comprometidos a
resolverla."
La solución es producir y, de hecho, lo hacemos. Este año será el
despegue. Fuimos los primeros en la provincia en sembrar la papa
programada y en comenzar la cosecha del tubérculo. Una vez concluida
en algunas áreas, sin pérdida de tiempo iniciamos la siembra de
otros cultivos para que las tierras no estuvieran vacías, comenta
Fausto con optimismo.
Creada en 1976, Juventud Heroica llegó a tener los mejores
rendimientos del país en el cultivo del plátano vianda. Lo reflejó
este diario en una edición de septiembre de 1982. En los archivos de
la entidad conservan el periódico, quizás, como uno de los pocos
testigos de que en alguna época estuvieron alejados de las manchas.
Una revisión histórica saca a la luz que en el año de su
surgimiento produjeron 266 000 quintales, superiores, incluso, a los
225 000 planificados para el pasado año. Lo insólito apareció en
1994: pocos volúmenes de producción y solo ¡20! quintales de plátano
vianda.
CONTRA EL LLANTO DE LA TIERRA
En un recorrido, tierra adentro, José Ramón Machado Ventura,
Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
intercambió con trabajadores, palpó el cambio y los aires de
recuperación.
"No podemos darnos el lujo de importar lo que puede producirse en
el país", dijo en aquella visita de hace unos meses, en clara
alusión a cuánto más podía hacerse en la agricultura cubana. La
entidad no estaba al margen de esa aseveración.
Varios entrevistados hablaron de detener el desbordado galopar
hacia la ineficiencia. En verdad, hasta la tierra huele distinta, a
humedad, y al aroma de los sembrados que se empinan en el campo,
pero no todo está resuelto.
Todavía tienen deudas. Habrá que esperar por las cosechas para
saldarlas. "Y esas están al alcance de la mano. Hemos cultivado
papa, calabaza, malanga, plátano, boniato, acelga, rábano, entre
otras variedades".
"Del trabajo cotidiano salen los frutos y lo estamos demostrando,
con una correcta vinculación de los hombres al resultado final de la
producción. No tenemos tiempo para alimentar ineficiencias. Este año
pensamos disminuir los débitos y, si todo nos sale bien, para el
próximo estaremos en una posición ventajosa", augura Fausto Arturo,
quien esta vez recibió al reportero más sonriente que en tiempos
precedentes.
Para el ingeniero agrónomo Juan Manuel Morejón Mujica, director
de Juventud Heroica, los nuevos métodos de trabajo, la organización
de la fuerza laboral y la implantación de otras formas de pago hacen
que el popurrí de padecimientos vaya desapareciendo. Tanto es así
que el salario medio, por ejemplo, aumentó de poco más de 200 pesos
a 462 en estos momentos. En correspondencia con ello se incrementó
la productividad .
Aunque estamos necesitados de fuerza calificada, los trabajadores
regresan y de 900 que teníamos, hoy disponemos de 1 064. Es un buen
síntoma, dice Juan Manuel.
EL DESTIERRO DE LOS LAMENTOS
A los nobles intentos de revivir una empresa, se une el esfuerzo
de muchos, desde Oscar Falcón Trinidad, jefe de preparación de la
tierra, con 41 años de trabajo, hasta los operadores de equipo José
Maule González y José Manuel Piñeiro. Ambos aseveran que quien antes
ganara 140 pesos en una quincena, era un león tusa’o. "Ahora
llegamos hasta los 1 500. Trabajamos duro de verdad, pero nos
sentimos recompensados".
Hoy disponen de nuevos tractores con sus aperos de labranza y la
empresa recibe los beneficios directos del proyecto endógeno, con
fondos donados por la República Bolivariana de Venezuela y el
gobierno cubano.
"Pero no es solo por eso", aclara Antonio Pie Francisco, jefe de
la granja estatal. "Volvió la motivación. Fíjese si es así que
dentro de poco hasta casas de cultivo vamos a tener, algo que no
soñábamos hace un tiempo".
Y es bueno ver tanto empuje, tanta seguridad de hombres que se
resisten a rendir las armas del trabajo en tiempos en que el país
necesita de los esfuerzos cotidianos, como prueba de que el mal no
debe perdurar y la empresa tiene que transitar por el camino de la
rentablilidad. |