.— La mitad de los uruguayos es
partidario de someter a referendo la Ley de Caducidad, que salvo
excepciones impide procesar a ex militares y policías que violaron
derechos humanos durante los años de la dictadura (1973-85).
Una investigación de la empresa Cifra difundida hoy en esta
capital también reveló que del total favorable a la consulta
popular, el 42 por ciento votaría por la anulación de la normativa y
el 27 por mantenerla, mientras el 31 por ciento dijo no tener una
posición sobre el tema.
Una cuarta parte, entretanto, se mostró opuesta al plebiscito, y
una proporción similar dijo no tener tomada una decisión al
respecto.
El estudio de Cifra también cruzó la información sobre las
opiniones ciudadanas en función de su identificación partidaria.
Entre los encuestados que militan o simpatizan con el gobernante
Frente Amplio (FA) el 87 por ciento se pronunció por derogar la ley,
y el 15, por mantenerla.
Entre los prosélitos del Partido Nacional, principal de
oposición, el 22 por ciento está por derogarla, y el 40 por dejarla
vigente, mientras el 14 por ciento de los del Partido Colorado
votaría contra la normativa y el 40 a favor.
El estudio se da a conocer en momentos en que organizaciones
políticas, sociales y defensoras de los derechos humanos recolectan
firmas para lograr la convocatoria al referendo junto con las
elecciones generales del 25 de octubre.
Miembros de la Coordinadora de la campaña informaron hoy que ya
pasaron de 236 mil firmas, con lo que sobrepasan sobradamente el 93
por ciento de las 251 mil 847 que deben certificar ante la Comisión
Electoral (el 10 por ciento del padrón electoral) antes del 25 de
abril.
La Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado fue
aprobada por el Parlamento uruguayo en 1986, con el respaldo de los
partidos tradicionales y el rechazo del entonces opositor Frente
Amplio.
En 1989 la normativa fue ratificada por un referendo, pero el
conocimiento de nuevos crímenes de la dictadura y la resistencia de
los ex militares a colaborar con su esclarecimiento llevaron a un
amplio espectro de organizaciones a demandar una nueva consulta
popular.