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Rusia prioriza nuevo tratado con EE.UU sobre
control armamentista

MOSCÚ, 19 de marzo (PL).— La preparación de un nuevo tratado sobre reducción de armamentos estratégicos ofensivos figura entre los temas principales pendientes en las relaciones de Rusia y Estados Unidos, afirmó hoy una fuente diplomática.

Al responder a preguntas de la prensa, el portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Andrei Nesterenko, dijo que en esta primera etapa se prestará especial atención a dicha problemática.

El actual tratado bilateral (START-1) caducará en diciembre próximo y Moscú intenta convencer a Washington sobre la necesidad de nuevas bases jurídicas para el control de los arsenales estratégicos, ajustadas a las realidades actuales.

Rubricado en 1991, el START-1 limita el arsenal atómico de Estados Unidos y de Rusia a mil 600 misiles y seis mil ojivas nucleares.

Nesterenko opinó en tal sentido que resulta contraproducente una prolongación técnica del Tratado por cuanto el existente no constituye un medio efectivo de control en el área de los armamentos estratégicos ofensivos.

Aunque en principio los mecanismos de verificación contemplados en el START-1 podrían ser útiles, la contraparte rusa propone establecer techos más bajos en cuanto a los portadores estratégicos y sus ojivas nucleares.

Otro de los aspectos sin consenso por ahora tiene que ver con la concepción norteamericana de uso de armamentos ofensivos en arsenales convencionales, notificó el vocero de la Cancillería.

En cuanto a las estancadas negociaciones sobre la proyectada instalación del escudo antimisil de Estados Unidos en Europa, el diplomático ruso consideró que Moscú y Washington tienen posibilidades potenciales para ponerse de acuerdo en esa problemática.

Al reiterar la oposición de Rusia, Nesterenko dijo que los planes unilaterales impulsados por la administración del ex presidente George W. Bush representan una amenaza a las fuerzas de contención estratégica rusas.

Estaremos obligados a tener en cuenta dicho factor en nuestra política defensiva, alegó, al tiempo que aclaró que no se trata de fobia, sino del resultado de un análisis técnico militar del proyecto de defensa antimisil estadounidense.

Según el Kremlin no existen causas objetivas para el despliegue de elementos estratégicos del escudo en Europa, en tanto esos pasos minan las relaciones ruso-estadounidenses y la seguridad internacional.

Rusia confía, al mismo tiempo, en una reacción constructiva de la nueva administración de Barack Obama en torno al fortalecimiento del régimen de no proliferación de armas de destrucción masiva, el emplazamiento de armamentos nucleares en el cosmos y de un sistema de seguridad colectiva en Europa.

De modo general Moscú espera nuevos aires desde Washington para zanjar una serie de temas pendientes en las relaciones bilaterales.

 

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