.— Seis años después de
iniciada, la guerra en Iraq continúa siendo la más peligrosa,
desastrosa, y mal dirigida acción militar en la historia
estadounidense, destaca hoy un artículo del diario San Francisco
Chronicle.
En el atardecer del 19 de marzo de 2003 el entonces presidente
George W. Bush anunció el inicio de los ataques contra Bagdad, con
tropas de Gran Bretaña como aliadas en la contienda bélica, recuerda
el rotativo.
Seis semanas después, Bush declaró un supuesto fin de los
combates (mission accomplished), pero indicó que continuaría la
guerra contra el terrorismo.
Ahora es tiempo -apunta el periódico- que los ciudadanos
norteamericanos presenten a la nueva administración federal del
presidente Barack Obama las preguntas más difíciles sobre la
ocupación del país árabe.
No podemos soslayar los enormes riesgos y los tremendos
sacrificios que se desprenderían de prolongar aún más la
intervención en la nación del Oriente Medio, y debemos trabajar día
por día para terminar esa aventura de una vez, agrega.
Exhortamos a la opinión pública y a la prensa a combinarse
agresivamente en el objetivo común de hacer regresar a las tropas y
concluir la guerra, tal meta debe unir a todos los partidos,
enfatiza el texto firmado por Barbara Lee, Lynn Woolsey, y Maxine
Waters.
Tras más de un lustro de hostilidades, 140 mil soldados
estadounidenses permanecen aún en territorio iraquí, cuatro mil 250
encontraron allá la muerte y más de 30 mil retornaron heridos a sus
hogares en este país.
Entretanto, se calcula que la guerra en Iraq ha costado al erario
norteamericano más de 600 mil millones de dólares, colosal monto que
pesa todavía más hoy cuando el país vive en franca recesión
económica.
El pasado 27 de febrero el presidente Obama anunció que en 2010
terminaría las misiones de combate en Iraq, con la salida de la
mayor parte de las unidades castrenses del Pentágono.
Según el mandatario demócrata, luego de esa fecha sólo quedarán
en esa nación centroasiática cerca de 50 mil soldados en funciones
de adiestramiento, equipamiento y asesoría a las Fuerzas Armadas
Iraquíes.
Tal remanente militar debe abandonar el país antes de finales de
2011, cuando expira el plazo para la presencia de las tropas
estadounidenses, según un pacto suscrito el pasado año entre
Washington y Bagdad.