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Un soldado australiano adscrito a la Fuerza Internacional de
Asistencia a la Seguridad (ISAF) perdió la vida por la explosión de
una bomba en Afganistán, confirmaron hoy fuentes militares en esta
capital.
Según portavoces de la ISAF, bajo comando de la OTAN, el militar
murió al estallarle el artefacto dinamitero cuando intentaba
desactivarlo, aunque se negaron a revelar donde ocurrió ese suceso.
Con esa baja mortal suman 10 los efectivos australianos
fallecidos desde su ocupación de esta nación islámica en el 2002.
Esta misma semana, otro soldado de esa nacionalidad murió durante
un combate contra los insurgentes afganos en la provincia de Uruzgán.
Canberra tiene más de mil soldados expedicionarios en el
territorio sureño y aunque la cifra de fallecidos es menor en
comparación con Estados Unidos y sus restantes aliados, cada una de
esas muertes desata aguda polémica entre los parlamentarios y la
población australiana.
En contraste, al menos 591 militares del Pentágono perdieron la
vida desde que invadieron a este país centroasiático en octubre del
2001.
Mientras, el parlamentario afgano Dad Mohammad Khan y otras
cuatro personas murieron cuando su vehículo estalló una bomba en la
conflictiva provincia sureña de Helmand.
De acuerdo con el diputado nacional Wali Hemat, esa explosión se
registró en el distrito de Gerish y ocasionó la muerte de Khan, su
personal de seguridad y un oficial de policía.
La región de Helmand representa en la actualidad una de las más
convulsas del territorio afgano dada su vecindad con Paquistan y
objeto de fuertes enfrentamientos entre los insurgentes afganos y
las tropas ocupantes de Estados Unidos y Gran Bretaña.