.— Los cambios en la
educación propuestos por el presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, generan hoy diversas reacciones entre expertos y maestros.
Aunque muchos alabaron su idea de extender la jornada escolar,
otros solicitaron mayores recursos para mejorar la infraestructura
en los planteles.
El hacinamiento y la calidad de las escuelas es más importante,
porque aún cuando tienes los mejores profesores, si la instalación
está en malas condiciones el progreso será muy poco, señaló la
pedagoga Belinda Reyes.
La idea de Obama de "recompensar a los buenos maestros y parar de
dar excusas a los malos" también le ha válido cuestionamientos de
los sindicatos.
Al respecto, la Asociación de Maestros de California (CTA)
rechazó los incentivos basados en los buenos resultados de los
estudiantes, ya que eso repercutiría en que los docentes "se centren
sólo en enseñar para que los alumnos lo hagan bien en las pruebas".
Cuando un trabajador se convierte en empleado permanente puede
que ya no labore como debiera o pierda el entusiasmo, pero es
responsabilidad de los distritos escolares ofrecer la ayuda y el
entrenamiento adicional, comentó Frank Wells, portavoz de CTA.
Al mismo tiempo se han suscitado diferencias entre si el país
debería tener un estándar que aplique a toda la nación por igual o
seguir como en la actualidad, que permite a los estados determinar
el nivel apropiado que se le exige a sus estudiantes.
La educación responde a necesidades locales, y si ponemos más
reglas federales vamos a estar enfocados más en los exámenes que te
sirven para superar una marca, estimó Miguel Reyes, portavoz de la
Asociación Nacional de Educación.
Una de las ideas más aplaudidas del mandatario es su decisión de
incrementar los fondos en la educación temprana, que posibilitará
que 150 mil niños más acudan a un preescolar en el país.