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¿Guerra sin fin?
ARNALDO MUSA
musa.amp@granma.cip.cu
La geografía de Sri Lanka, la llamada Perla del Índico, reproduce
la gota de una lágrima, que se hace patente con los más de 65 000
muertos en casi 26 años de ininterrumpida guerra.
La
isla del Océano Índico cuenta en sus 64 652 kilómetros cuadrados con
casi 20 millones de habitantes, de los cuales más del 70 % son
cingaleses y el 18%, tamiles.
Mientras aún resuena el eco de la acción terrorista contra el
equipo nacional srilanqués de criquet, en Paquistán —el primer hecho
de este tipo fuera de los límites de la nación sudasiática—, el
ejército da los toques finales a su victoriosa ofensiva para
recobrar totalmente el territorio que aún ocupan los secesionistas
Tigres Tamiles para la Liberación de Eelam (LTTE, por su sigla en
inglés) en el norte de la isla.
Miles de civiles han estado expuestos a "daños colaterales" y
medios noticiosos occidentales afirman que muchos de ellos sirvieron
de rehenes a los separatistas.
Lo más llamativo es que esos medios se hacen eco de la
preocupación de determinados gobiernos y organizaciones por las
bajas que el ejército pueda producir en su avance, pero muchas veces
se desentienden de las quejas oficiales por el suministro de armas
desde el exterior que alienta el conflicto armado.
Es sintomático que el Gobierno haya logrado destruir las siete
pistas aéreas que tenían los Tigres en sus otrora zonas ocupadas,
pero de algún lado salieron los aviones que bombardearon
recientemente áreas de Colombo, la capital.
Los Tigres han sido expulsados de sus bastiones principales y
obligados a refugiarse en la selva. Pero la paz no va a llegar
finalmente por esta situación, porque existe la probabilidad de la
extensión de la guerra irregular y la ciega acción suicida. Por esta
vía perecieron muchas personalidades políticas, fue herida
gravemente la ex premier Chandrika Bandenaraike y asesinado el
primer ministro indio, Rajiv Gandhi.
HISTORIA PARA CONTAR
Durante el dominio colonial británico (Sri Lanka fue antes
colonia portuguesa y holandesa), Londres favoreció la entrada de la
población tamil desde el sur de la India para emplearla como mano de
obra barata. La implantación del inglés como lengua oficial propició
la inserción de esa etnia y la ocupación de puestos de mayor nivel,
en detrimento de la mayoría cingalesa.
Gran Bretaña se iba, pero hacía fructificar la semilla de la
discordia, que germinó desde la independencia, en 1948, cuando los
tamiles empiezan a ver recortados sus privilegios.
La situación se agrava en 1956, al instituirse el cingalés como
idioma oficial, lo cual cerró puertas a la minoría tamil, y empeora
con legislaciones en 1970, que propician la creación de la
separatista LTTE. La emboscada del movimiento que deja numerosos
muertos en las filas del ejército en 1983, y la exagerada respuesta
contra la población tamil en Colombo (Julio Negro), hizo que gran
parte de esta se refugiara en el este y norte de la isla y nutriera
sus filas.
Luego de intentos fallidos de acercamiento y tregua, el proceso
de paz recibió un impulso en el 2005, al firmarse un acuerdo de
cooperación para repartir de forma conjunta la ayuda a las zonas
afectadas por el tsunami del 26 de diciembre del 2004.
Pero si en el caso de Indonesia, donde el maremoto devastó Banda
Aceh, se llegó a una paz duradera entre opositores y el ejército, no
fue así en Sri Lanka. Allí prosiguieron los ataques aéreos y
atentados terroristas. Ello hizo tambalear la casi ya inexistente
tregua y propició la actual ofensiva dirigida por el gobierno del
presidente Mahinda Rajapakse.
CANSANCIO
Que muchos de la minoría tamil están cansados de la guerra y de
que sus familiares permanezcan como rehenes de los Tigres, dio fe la
agencia noticiosa IPS, que cita manifestaciones en los últimos días
en la península de Jaffna contra la dirigencia separatista, e
interesantes declaraciones acerca de la necesidad de una paz
duradera sobre la base de algún tipo de sistema federal.
Si se lograran erradicar la práctica terrorista y alcanzar una
paz justa, que contemple los intereses de todos, Sri Lanka, nación
fundadora del Movimiento de los No Alineados, podría enjugar la
lágrima que estos tiempos de dolor le ha deparado. |