El pasado 29 de diciembre falleció la doctora Amparo Chaple
Trujillo, destacada dirigente estudiantil y luchadora clandestina en
los años de la tiranía de Batista.
Todos los compañeros de José Antonio Echeverría siempre hemos sentido gran afecto y respeto por
ella. Militante de la Juventud Socialista, comunista, se destacó por
su actitud unitaria dentro de las filas revolucionarias.
Comúnmente,
cuando se trata la historia del movimiento estudiantil en la etapa
de la dictadura, se subrayan las acciones externas de enfrentamiento
con los cuerpos represivos, pero de similar importancia fue la
batalla política interna que hubo que llevar adelante dentro de la
Universidad y el movimiento estudiantil para impulsar la lucha.
Sobre este aspecto Fidel se ha referido extensamente en su discurso
en el Aula Magna del 4 de septiembre de 1995: "En esta Universidad
me hice revolucionario". En su recuento hace una exposición
detallada de los factores negativos que hubo que vencer dentro del
movimiento estudiantil.
En julio de 1956 se efectuaron las últimas elecciones
estudiantiles dentro de la Universidad de La Habana. José Antonio
Echeverría aspiraba a la Presidencia de la FEU, siendo ya el
candidato plenamente identificado con la línea insurreccional y
unitaria dentro del estudiantado por la intensa lucha desplegada
desde el mismo 10 de marzo de 1952.
Sin embargo, hay que decir que
aún dentro del movimiento estudiantil, hoy generalmente recordado
como un proceso homogéneo, se manifestaban posiciones y ambiciones
que le disputaban a Echeverría su legítima aspiración.
El día 13 de
julio se efectuaron las elecciones para la Presidencia de la FEU en
el Rectorado de la Universidad y en la primera votación cuatro
presidentes votaron en contra de Echeverría, de un total de 13
Asociaciones de Facultades. Entre los que votaron a favor Amparo Chaple, en aquellos momentos Presidenta de la Asociación de
estudiantes de Filosofía y Letras.
Ella, militante en el movimiento
comunista que seguía una línea estratégica diferente a la
insurreccional frente a la dictadura, sin embargo apoyó a José
Antonio en aquella coyuntura decisiva.
Ante un llamado del Rector
Clemente Inclán, subrayando la histórica tarea que caía sobre los
hombros de Echeverría como Presidente de la FEU, en los momentos en
que la batalla contra Batista entraba en su recta final, se realizó
una segunda votación en la que los cuatro disidentes se vieron
obligados a apoyar también a Echeverría.
Aquel fenómeno extraño no quedó atrás y pocas semanas después,
aquellos mismos cuatro presidentes protestaron por la firma a nombre
de la FEU del acuerdo de la Carta de México con Fidel en agosto.
Esta extraña posición "unitaria" quedaría como un significativo
ejemplo de uno de los aspectos históricos de la lucha estudiantil.
Aquellos presidentes eran opuestos a Batista, sin embargo su actitud
puso de manifiesto uno de los rasgos negativos y peligrosos de la
política o politiquería en el movimiento estudiantil.
Aparte de las actividades políticas en contra de la dictadura,
Amparo se destacó en la labor del Departamento de Cultura de la FEU,
que con su destacada actividad —conciertos, conferencias,
exposiciones, cine y ballet— ocupó un primerísimo lugar en el país.
Ahora, cuando conmemoramos el Aniversario 50 de la Revolución,
tanto en Cuba como en el extranjero, la unidad se destaca como uno
de los factores principales que han contribuido decisivamente a
llevar adelante el proceso y a derrotar todo tipo de agresiones que
el imperialismo ha lanzado contra nuestro país.
Para nosotros, la
compañera Amparo Chaple es un ejemplo imborrable de esa unidad que
se ha mantenido a lo largo de más de cinco décadas.
De salud
delicada, nos dio gran alegría poder saludarla y felicitarla, cuando
en el pasado mes de octubre le otorgaron la medalla por el 280
Aniversario de la Universidad de La Habana. Nadie mejor que ella se
lo merecía.