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El presidente boliviano, Evo Morales, ratificó hoy como prioridad de
su gestión acabar con el latifundio y las tierras improductivas.
Ese es el mandato del pueblo, expresado en el referendo dirimidor
del pasado 25 de enero, cuando el 80 por ciento de los votantes
respaldó el límite máximo de cinco mil hectáreas, afirmó.
De acuerdo con el jefe de Estado, el gobierno tiene la obligación
de hacer cumplir la voluntad de la mayoría, aunque advirtió que el
problema de la tierra data de 500 años y por tanto no puede
solucionarse a corto plazo.
Hay gente, sobre todo en el oriente boliviano, empeñada en
bloquear la reforma agraria, pero se trata de un proceso imparable,
aseguró en la cruceña localidad de Alto Parapetí, donde repartió a
indígenas guaraníes 34 títulos de propiedad de predios.
Para el líder del Movimiento al Socialismo, además de recuperar
parcelas, otra importante tarea es ponerlas a producir.
Morales aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a
individuos con grandes terrenos.
Pido a quienes tienen más de cinco mil hectáreas que
voluntariamente entreguen tierras a bolivianos sin nada, dijo.
Según el gobernante, ese sería un gesto que merecería el respeto
de la comunidad.
Respecto a las estadísticas de la reforma agraria, Morales
significó los resultados alcanzados desde su llegada al poder en
enero de 2006.
Los gobiernos neoliberales tardaron 10 años para controlar y
titular nueve millones de hectáreas, mientras nosotros con mucha
menos inversión hemos saneado 23 millones, resaltó.
El proceso en cuestión consiste en velar por el cumplimiento de
la función económico-social de las tierras, para luego oficializar
la propiedad de quienes respetan tal principio plasmado en la nueva
Constitución.
Las parcelas entregadas hoy por el dirigente a los guaraníes
fueron antes expropiadas a terratenientes que no las ponían a
producir o mantenían a seres humanos bajo condiciones de
semiesclavitud.