.— El presidente de Madagascar,
Marc Ravalomanana, negó hoy haber perdido el poder, a pesar de que
la oposición ocupara las oficinas del primer ministro y anunciara su
destitución.
Todavía soy el presidente, afirmó ante sus partidarios
congregados en las afueras del palacio presidencial, y añadió que no
renunciará a pesar del ultimátum de la oposición y del Ejército.
Los disidentes tomaron las oficinas del primer ministro, pero no
tienen el poder otorgado por el pueblo a través de elecciones
democráticas, aseguró la presidencia, en un comunicado difundido
aquí.
Según la Constitución de la isla en el Océano Índico, se necesita
tener como mínimo 40 años de edad para aspirar a presidente y el
líder opositor y autonombrado presidente el pasado 31 de enero,
Andry Rajoelina solo cuenta con 34.
Según el texto presidencial, la revuelta organizada por Rajoelina
es solo una movilización callejera y añade que una auto-proclamación
no atribuye poder legal.
La víspera, militares disidentes al gobierno de Madagascar
desplegaron sus tanques en Antananarivo, mientras el mandatario
pidió protección ante una situación al borde de una guerra civil.
La crisis en esa isla del Océano Índico está un punto clímax y
las tensiones aumentan, medios de difusión reportan inseguridad en
la población malgache y los cambios constantes en las filas del
Gobierno.
Un dato que reitera la prensa local es la solicitud de retirada
del personal innecesario de la embajada de los Estados Unidos y de
los residentes de ese país aquí.
Por su parte, Ravalomanana reconoció sus errores en la conducción
de esta situación, en la que en menos de dos meses renunciaron dos
ministros de Defensa y tres han ocupado la cartera de Interior desde
que comenzaron los enfrentamientos.
Desde el pasado 26 de enero esa isla es testigo de
multitudinarias manifestaciones pidiendo la renuncia del presidente
y de violentas reacciones por ambas fuerzas que han dejado unas 135
personas muertas.
La disputa entre Rajoelina y Ravalomanana estalló luego que este
último ordenara el cierre de la televisora Viva, propiedad del
primero, por la transmisión de una entrevista al ex presidente
Didier Ratsiraka, vista por el gobierno como posible incitadora de
desórdenes civiles.
Rajoelina acusa al presidente de malgastar los fondos públicos y
de amenazar la democracia, mientras Ravolomanana destituyó al
opositor de su cargo como alcalde capitalino el pasado 3 de febrero
y lo acusó de promover el derrocamiento de su gobierno.