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El derechista partido Likud, encabezado por Benjamín Netanyahu,
renovó el ofrecimiento al aún oficialista Kadima para formar una
coalición de gobierno en Israel, sin comprometerse en exclusiva con
la ultraderecha, comentaron hoy medios locales.
De acuerdo con el diario Haaretz altas figuras de ambas
agrupaciones conversaron para reexaminar la posibilidad de forjar
una alianza gubernamental, luego de la evidente insatisfacción de
Netanyahu respecto a sus cabildeos con fuerzas ultranacionalistas.
La fuente sostiene en su sitio web que dirigentes de Likud y de
Kadima, que lidera la todavía canciller Tzipi Livni, discutieron una
fórmula para la eventual alternancia de sus respectivos jefes en el
puesto de primer ministro de Israel.
El conservador Netanyahu obtuvo 27 de los 120 escaños del Knesset
o parlamento israelí en las elecciones anticipadas del 10 de
febrero, un asiento menos que Livni, pero recibió el respaldo del
ultraderechista Avigdor Lieberman, cabeza de Yisrael Beiteinu (que
ganó 15).
Además, Likud cuenta con un total de 65 curules al tener el apoyo
de partidos minoritarios religiosos y ultraortodoxos, pero sus
posturas tropiezan con algunos cambios que exige Lieberman, como los
matrimonios civiles y la flexibilidad en la conversión al judaísmo.
En virtud de la ley israelí, si un partido de la coalición decide
apartarse por discrepancias y el ejecutivo pierde la mayoría de 61
escaños, se vería obligado a renunciar y, por extensión, habría que
convocar a nuevas elecciones anticipadas.
Precisamente, la estrechez y vulnerabilidad de un gabinete
ultraderechista a lo interno y lo externo llevó a Netanyahu a
reconsiderar la oferta a Livni, quien ya rechazó un intento anterior
del primer ministro designado.
La inclusión de Kadima, que encaja en el esquema de Estados
Unidos y la Unión Europea de negociar la paz con los palestinos y
propiciar la creación de un estado independiente, otorgaría fuerte
apoyo y reconocimiento internacional al gabinete conducido por Likud.
Hace dos semanas, cuando fue invitada por su principal rival a
unirse a una coalición encabezada por él, la ministra de Relaciones
Exteriores dejó claro que no se sentará en un ejecutivo que no esté
comprometido en continuar las tratativas con la Autoridad Palestina.
Además, exigió a Netanyahu que le permita actuar como jefa de
gobierno en la segunda mitad del mandato de cuatro años.
El diputado de Kadima Yoel Hasson expresó que su partido estaría
feliz de renovar las conversaciones para la unidad con Netanyahu,
pero sólo con la condición de que el futuro gobierno asuma la línea
de Livni como política invariable.