La
economía de América Latina se convirtió en una trituradora de
empleos tras la caída de la producción y el consumo iniciada a fines
del 2008, dejando al descubierto la cara más dramática de la crisis
global: millones de personas sin dinero y sin trabajo.
En Brasil y México, las dos mayores economías de la región más
desigual del mundo en distribución de los ingresos, cientos de miles
de trabajadores han sido víctimas de despidos masivos decididos por
empresas afectadas por la crisis global tras un lustro de bonanza
económica.
En Sao Paulo, el mayor polo fabril brasileño, la industria
eliminó 236 500 empleos desde octubre, casi el 10% de la fuerza
laboral del sector. En todo el país, 756 694 empleos formales se
cerraron en diciembre y enero, con el grueso de los despidos
concentrados en la industria y el comercio.
México, en tanto, perderá entre 250 000 y 300 000 empleos este
año, según datos oficiales, aunque la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) estimó que la pérdida podría ser de hasta unas 500
000 plazas. La tasa de desempleo en México subió en enero a un 5%,
su mayor nivel en más de 12 años.