De la prensa extrangera

Asignación intocable del presupuesto estadounidense

KATHLEEN y BILL CHRISTISON

En estos días de crisis económica, exceso de gastos presupuestarios, asignaciones y rescates multimillonarios en dólares, cuando se obliga a los estadounidenses a apretarse sus propios cinturones, una de las asignaciones más automáticas —un rescate por donde se mire— va a un gobierno extranjero, pero es incomprendida por la mayoría de los estadounidenses.

Israel mata y destruye con las armas suministradas por Estados Unidos.

La ayuda militar de EE.UU. a Israel es dosificada en incrementos anuales de miles de millones de dólares, pero prácticamente no es cuestionada mientras otros desembolsos fiscales son drásticamente recortados.

Washington y Tel Aviv firmaron un Memorando de Entendimiento en agosto del 2007, comprometiendo a EE.UU. a dar a Israel 30 000 millones de dólares en ayuda militar durante la próxima década. Es un subsidio, pagado en efectivo al comienzo de cada año fiscal. La única estipulación impuesta al uso de ese regalo en efectivo es que Israel gaste un 74% en la compra de bienes y servicios militares de Estados Unidos.

La primera donación bajo este acuerdo fue hecha en octubre del 2008, para el año fiscal 2009, por una suma de 2 550 millones de dólares. Para llevar el monto total de diez años a 30 000 millones, las cantidades aumentarán gradualmente hasta llegar a un nivel anual de 3 100 millones de dólares en el año fiscal 2013. Así continuará hasta el 2018.

Israel es de lejos el mayor receptor de ayuda al extranjero de EE.UU. Desde 1949, la Casa Blanca ha suministrado a Israel 101 000 millones de dólares en ayuda total, de los cuales 53 000 millones han sido ayuda militar. Durante los últimos 20 años, Israel ha recibido un promedio de 3 000 millones de dólares por año en subsidios; hasta ahora ha sido una mezcla de ayuda económica y militar.

Israel tiene su ayuda bajo condiciones mucho más favorables que algún otro receptor. Egipto, por ejemplo, recibe 2 000 millones de dólares al año en ayuda económica, pero es un préstamo y deben ser reembolsados. Arabia Saudita también tiene equipamiento militar del Pentágono en su arsenal, pero compra y paga por ese equipamiento, y no es un regalo como en el caso de Israel.

Cuando Israel ataca a los palestinos, como lo hizo durante el reciente ataque contra Gaza, sus instrumentos de destrucción son jets de caza y helicópteros de ataque estadounidenses, misiles estadounidenses, fósforo blanco hecho en EE.UU., aplanadoras Caterpillar made in USA.

Toda esta destrucción fabricada en EE.UU. es claramente identificable para las audiencias de televisión en todo el mundo árabe y musulmán, donde los televidentes reciben una dieta continua de noticias que muestran a civiles palestinos muertos por armas norteamericanas. Terroristas como Osama bin Laden logran encontrar reclutas en esa vasta población, que siente afinidad con los palestinos y se siente atacada por EE.UU.

La Ley de Ayuda al Exterior de EE.UU. estipula que no se puede suministrar ayuda a un país que se involucra en un patrón permanente de violaciones del derecho internacional de derechos humanos. Israel ha sido acusado por organizaciones de derechos humanos precisamente por tales violaciones durante el ataque contra Gaza y en agresiones pasadas. Israel también viola la Ley de Control de las Exportaciones de Armas, que estipula que las armas de EE.UU. deben ser utilizadas solo para la "seguridad interior".

Este paquete de armas, además debilita seriamente la misión de los mediadores de paz de la Casa Blanca, como la del ex senador George Mitchell, recientemente nombrado por el presidente Obama como enviado a Oriente Próximo.

Mientras Tel Aviv pueda sentirse seguro de que se le garantiza un paquete anual de armamento de miles de millones de dólares, no tendrá incentivo alguno para prestar atención a los esfuerzos de mediación de Mitchell, para hacer las concesiones territoriales necesarias para un acuerdo de paz, para dejar de construir asentamientos y otra infraestructura en los territorios palestinos ocupados, o para detener sus ataques contra palestinos.

Al comprometerse a este paquete de armas, EE.UU. debilita con una mano el mismo acuerdo de paz que trata de promover con la otra. (CounterPunch. Tomado de Rebelión)

 

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