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Representantes de unos 70 países y agencias internacionales urgieron
hoy a canalizar la ayuda material necesaria para reconstruir la
Franja de Gaza y revertir la precaria situación humanitaria allí,
agravada por la reciente agresión israelí.
Embajadores ante la ONU y funcionarios de entidades de asistencia
analizaron el tema en un seminario sobre Asistencia al Pueblo
Palestino, concluido este miércoles en Egipto tras identificar las
necesidades más apremiantes y los obstáculos al flujo de dinero.
En declaraciones a Prensa Latina, el embajador de la Autoridad
Nacional Palestina (ANP) en la ONU, Riad Mansour, valoró de
importante la iniciativa promovida por el secretario general de esa
organización, Ban Ki-moon, y destacó la coincidencia con otra
reunión en El Cairo.
Según Mansour, es una contribución para levantar el sitio israelí
a Gaza, abrir los cruces fronterizos y ayudar en la reconstrucción
en un momento particular en que también sesiona en Egipto una
reunión de las facciones palestinas para lograr un gobierno de
unidad nacional.
En ese sentido, diferenció el seminario concluido esta noche de
una conferencia de donantes que la semana pasada sesionó en la
ciudad balneario de Sharm El-Sheikh y que, según él, fue exitosa al
recaudar 4,5 mil millones de dólares para reconstruir el enclave
costero.
Sin embargo, ponentes y oradores deploraron los condicionamientos
políticos fijados por algunas potencias occidentales que intentan
excluir al grupo islamista Hamas del manejo de los fondos, aunque
también exigen la formación del gabinete de unidad palestino.
Para Ghassan Kasabreh, director del Centro de Desarrollo de
Organizaciones No Gubernamentales de Ramalah, es imperativo fomentar
la cooperación con la sociedad civil para movilizar solidaridad
internacional y apoyar al pueblo palestino.
Kasabreh dijo a Prensa Latina que antes de la ofensiva israelí
del 27 de diciembre la situación en Gaza ya era precaria debido a
que, de hecho, Israel mantuvo ese territorio ocupado mediante su
asedio, pese a que retiró sus tropas y a los colonos judíos en 2005.
La agresión, actualizó el activista en base a datos del Centro
Palestino para los Derechos Humanos, provocó unos mil 300 muertos,
de los cuales 895 fueron civiles, incluidos 280 niños y 111 mujeres.
Además, otras 167 víctimas fatales fueron funcionarios civiles de
la policía, la mayoría de los cuales perecieron en el primer día de
bombardeos mientras asistían a una ceremonia de graduación.
Datos oficiales refieren que más de dos mil 400 casas quedaron
totalmente destruidas, además de 28 instalaciones públicas civiles,
29 centros educacionales, 30 mezquitas, 10 sociedades caritativas,
60 estaciones de policía y 121 centros comerciales e industriales.
La Oficina Central de Estadísticas estimó que 21 mil viviendas
fueron parcialmente dañadas y cuatro mil reducidas a escombros,
mientras el monto de pérdidas es de 1,9 mil millones de dólares.
El director del Centro de Desarrollo de las ONG añadió que un
análisis del impacto psíquico de la agresión arrojó que en el 95 por
ciento de las casas hay un alto nivel de miedo entre los niños,
además de carencias sanitarias para la mayoría de las familias.