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Los gobernantes de Egipto, Siria, Kuwait y Arabia Saudita
discutieron hoy aquí la forma de zanjar diferencias y consolidar una
postura árabe común de cara a la cumbre prevista para finales de
marzo en Qatar.
El rey saudita, Abdulah Bin Abdul-Aziz, recibió en una base aérea
de esta capital a los presidentes de Siria, Bashar Al-Assad; y de
Egipto, Hosni Mubarak; y al emir de Kuwait, jeque Sabah Al-Ahmad Al-Jaber
Al-Sabah, quien se incorporó un poco más tarde.
La denominada minicumbre tiene el propósito de acercar posiciones
entre naciones árabes, básicamente entre Arabia Saudita y Egipto, de
un lado, y Siria, que junto con Qatar brindó un apoyo más tácito a
los palestinos frente a la reciente agresión israelí a Gaza.
Kuwait asistió en su condición de haber sido sede en enero pasado
de la primera cumbre económica árabe que, dada la coyuntura, estuvo
centrada en el tema de la guerra en la franja costera.
El reino wahabita y Egipto adoptaron una postura poco enérgica
ante los brutales bombardeos israelíes, y aunque abogaron por el
diálogo y la paz, su actitud moderada desató fuertes críticas de
parte de la mayoría de la comunidad islámica.
Un reporte de la agencia oficial saudita SPA destacó el interés
de los estadistas por comprometerse a la relación armoniosa entre
todos los países árabes, particularmente respecto al conflicto
palestino-israelí y a la situación de postguerra en el enclave
costero.
Las relaciones bilaterales ( ) y formas de fortalecerlas en
varias esferas, además de temas de interés común en el ámbito
regional e internacional dominaron el encuentro, según reseñó SPA.
El rey saudita, también Custodio de las Dos Santas Mezquitas,
manifestó a Al-Assad la conveniencia de relajar tensiones después de
años de diferencias que analistas atribuyen al recelo de Riad por
los vínculos de Damasco con Irán y el grupo libanés Hizbulah.
Para el analista Marwan Bishara, la reunión Abdul-Aziz-Al-Assad
es un intento de ambos por dirigir los cambios que tienen lugar en
la región, y aunque consideró habitual esos pasos en vísperas de
cumbres árabes, admitió que esta vez hay algo más serio.
La región cambió en los últimos años, hay una nueva
administración en Estados Unidos y parece que pudiera instalarse en
Israel un gobierno radical de derecha, dijo Bishara al canal qatarí
Al Jazeera.
El mejor entendimiento de los mandatarios saudita, egipcio y
sirio contribuirá al éxito de la cumbre árabe de Doha, donde también
se discutirán las relaciones con países de América del Sur.
Además, se espera que esa cita marque el espaldarazo de la región
a un eventual acuerdo entre las fracciones palestinas que
actualmente discuten en El Cairo la formación de un gobierno de
unidad nacional y otros asuntos encaminados a la reconciliación.