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La región norte de Iraq volvió a ser sacudida hoy por una serie de
atentados que causó al menos cinco muertos, tres de ellos soldados
del ejército, y 26 heridos, reportaron fuentes de seguridad.
Una fuente policial señaló que tres militares y un civil
perdieron la vida y otras 10 personas sufrieron lesiones cuando un
carro estacionado en una carretera explotó en el oeste de la ciudad
de Mosul, cabecera de la norteña provincia de Nínive.
El vehículo estaba aparcado cerca de una escuela de medicina en
el barrio de al-Shafaa cuando detonó al paso de una patrulla ocupada
por soldados, tres de los cuales también se cuentan entre los
heridos.
Según las informaciones, en la región de al-Sergkhana, en el
centro de la misma urbe, dos agentes del orden y otro civil
resultaron lesionados por la deflagración de una granada de mano
lanzada por un desconocido contra un automóvil de la policía.
Asimismo, las autoridades reportaron que el estallido de un coche
bomba cerca de la escuela Raba al-Adawiya en la ciudad suroccidental
de Kirkuk, en la provincia homónima, dejó al menos un muerto y 10
heridos, incluidos varios estudiantes.
Horas antes, los agentes del orden confirmaron la explosión de
una bomba dentro de la casa de un gerente del Banco Central en el
distrito de al-Toun Koubri, en el oriente de esa rica demarcación
petrolera habitada por kurdos, turkmenos, cristianos y árabes.
La relación de víctimas por atentados incluyó a tres efectivos de
las fuerzas armadas que sufrieron lesiones a causa de un bombazo en
el suroeste de Baquba, capital de la también norteña provincia de
Diyala.
Aunque las autoridades iraquíes y las tropas ocupantes
norteamericanas aseguran que la violencia disminuyó de modo
significativo en Iraq, las estadísticas recientes confirman la
persistencia de un ambiente de inseguridad en varias regiones.
Sólo en la última semana, dos atentados en Bagdad y otro en Babel
(sur), dejaron más de 80 muertos y un número superior de lesionados.