.—
Sudán consideró hoy cínica y politizada la actuación de la Corte
Penal Internacional (CPI) respecto a Darfur, y vaticinó más
inestabilidad si persiste la presión contra su gobierno, al tiempo
que denunció móviles económicos en el tema.
El representante permanente sudanés ante la Liga Árabe (LA),
Abdel Moneim Mohamed Mabruk, calificó de ficticio el argumento de
que en Darfur se cometió genocidio, y la mejor prueba -dijo- es que
hubo que desestimar ese cargo contra el presidente Omar Hassan Al-Bashir.
La CPI emitió el 4 de marzo una orden de arresto contra Al-Bashir
por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad supuestamente
cometidos en la conflictiva zona del oeste de su país, en 2003.
En diálogo con Prensa Latina, Mabruk señaló que el objetivo de la
acusación es castigar a Sudán y desmintió los datos de la ONU de que
300 mil personas murieron a causa del conflicto. Nadie tiene pruebas
de cuántas personas han muerto, eso es ficticio, remarcó.
Valoró de actitud cínica e incongruente con el derecho
internacional la exigencia hecha meses atrás por Occidente y la CPI
a Al-Bashir para que entregara a su ministro de Estado para Asuntos
Humanitarios, Ahmed Haroun, a cambio de revocarle la acusación.
Haroun también es señalado por el citado tribunal internacional
como sospechoso de dirigir ataques contra civiles en Darfur Oeste en
2003 y 2004, lo cual niega su gobierno.
El diplomático recordó que las luchas entre tribus de su país
existieron antes de 2003 y se extienden en la actualidad, entre
otras cosas, porque quienes dicen estar interesados en la
estabilidad y la paz no trabajan para ello, acotó en alusión a
agencias foráneas.
Lo importante para los trabajadores humanitarios es comprometerse
con la paz, buscar los medios pacíficos y ayudar a la gente
necesitada, pero lo demás es propaganda para atacarnos, prosiguió.
En referencia a las 13 organizaciones no gubernamentales
expulsadas recientemente, aclaró que no están por encima de la
soberanía de su país, no pueden afectar con su labor la integridad
territorial o interferir en sus asuntos internos, ni tergiversar la
situación.
De acuerdo con el también embajador sudanés en Egipto, potencias
occidentales como Francia desean derrocar al gobierno sudanés y
desconocen el probado compromiso de Khartoum con la búsqueda de la
paz y la reconciliación, además de que financian a grupos
irregulares.
Al aludir a los móviles económicos por la riqueza natural de
Darfur, el embajador dijo que tenemos claro y vivo el ejemplo (de
esa práctica occidental) de Iraq, donde han saqueado su petróleo.
Recordó que en mayo de 2006 el gobierno de Al-Bashir firmó el
pacto de Abuja, en Nigeria, con el rebelde Movimiento de Liberación
Nacional de Sudán (MLS), y el mes pasado un acuerdo de buena
voluntad y de confianza con el Movimiento Justicia e Igualdad (MJI)
en Doha, Qatar.
Mabruk aseguró que la mejor vía y la única posible para acabar
con el contencioso es por medios pacíficos y la negociación. Sudán
se ha comprometido con esa línea, aseveró al alertar que las
presiones sólo contribuirán a exacerbar la violencia y la
inestabilidad.