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El anuncio oficial hoy del retorno de Francia al mando militar de la
OTAN desató una nueva oleada de críticas desde la oposición
socialista y de la izquierda en general que considera injustificable
el paso.
Nada hay hasta ahora que justifique entrar en el mando militar de
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), declaró la
primera secretaria del Partido Socialista (PS) de Francia, Martine
Aubry.
También fustigaron la acción, que será explicada este miércoles
por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, las organizaciones
políticas de reciente fundación, el Partido de la Izquierda y el
Nuevo Partido Anticapitalista.
En 1966 y, por iniciativa del general Charles de Gaulle, Francia
ordenó el desmantelamiento de las bases norteamericanas en su
territorio y el traslado del cuartel general de la OTAN desde París
a Bruselas.
Las diferencias franco-estadounidenses se hicieron visibles por
los nexos Este-Oeste y la guerra de Vietnam, pero el mensaje de De
Gaulle iba más allá: Francia seguiría siendo miembro de la OTAN,
pero quería evitar todo compromiso que limitara su soberanía.
Una especie de símbolo que cae ahora por deseos del gobierno de
Sarkozy, cuyo ministro de Defensa, Hervé Morin, dijo que estar en el
mando integrado de la OTAN no impone necesariamente participar en
operaciones.
Esa era la OTAN de 1966, pero no la de 2009, participamos cuando
queremos (en las operaciones de la OTAN), con el nivel de fuerzas
que queremos y decidimos cómo equiparnos, se respondió a si mismo
Morin.
En abril próximo, durante la cumbre de ese pacto militar en
Estrasburgo –Francia- y Kehl –Alemania-, en ocasión del aniversario
60 de la OTAN, pudiera concretarse el compromiso francés.