|
Un tsunami global
DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
Estamos en presencia de un acontecimiento histórico. Hay una
crisis del capitalismo como sistema y no un ajuste por falta de
regulación o por exceso de especulación, sostiene mi entrevistado,
quien llegó al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo desde la Universidad de
Buenos Aires, Argentina.
Las
manifestaciones en Islandia hicieron colapsar al gobierno de ese
país.
El doctor Claudio Katz dialoga con Granma "acerca del tema
de hoy" dice y explica que en esta etapa de la crisis financiera no
solo irrumpen un festival de estafas y fraudes impositivos. Hay una
escandalosa utilización de los fondos públicos por parte de los
banqueros, "que se reorganizan, pagan bonificaciones, congelan el
crédito. Y siguen contando con el apoyo oficial para socializar sus
pérdidas".
Pero a esta altura "la ruina de los grandes bancos es simplemente
inevitable, porque los créditos incobrables no son de vivienda o
consumo. Involucran grandes préstamos a las grandes empresas",
afirma Katz, integrante, además, de una red que se autodenomina EDI
(Economistas de Izquierda), nacida en el 2001.
Claudio
Katz.
En ese dilema se encuentran los bancos no solo de Estados Unidos;
también de Inglaterra, Francia, Alemania o Suiza. "Me parece que
como en toda crisis de magnitud, el próximo paso será la
desvalorización del capital sobrante, que ya crucificó el mercado.
Los gobiernos están posponiendo este reconocimiento, porque se
ilusionan con mantener el barco a flote, con gasto público y
reactivación de la demanda".
Al argumentar el horizonte que se observa, el doctor Katz plantea
que se vislumbra la retracción que sufrió Japón durante la década
pasada. Con un tsunami que ahora es global y enfrenta un consumo
norteamericano apagado. La economía estadounidense sigue perdiendo
medio millón de puestos de trabajo al mes y es el epicentro de la
crisis. "Pero el desmoronamiento es más agudo en los países de la
periferia y del Este de Europa, que se aproximan a un colapso tipo
Argentina 2001".
Tal vez estas nuevas turbulencias empujan a todas las potencias a
recostarse nuevamente sobre EE.UU., esperando que el gobierno de
Obama detenga la caída global. "Sin embargo, este freno es tan
improbable como algún resultado significativo de su plan de Obras
Públicas, que no crea empleo público e ingenuamente espera que los
empresarios contraten personal, en pleno desmoronamiento de la tasa
de beneficio".
CRISIS ECONÓMICA Y LUCHAS SOCIALES
En este contexto, plantea el experto, lo más importante es el
escenario de luchas sociales en el Primer Mundo. "La sobreproducción
conduce a un gran atropello contra los trabajadores, para depurar
capitales con desempleo y pobreza, en un escenario estadounidense
muy contradictorio, donde la expectativa de reconstruir sindicatos
choca con la ofensiva patronal, donde la esperanza de brindar
cobertura médica masiva enfrenta la explosión de los parados. Y
donde no se pueden frenar los desalojos y al mismo tiempo rescatar a
los bancos.
Por eso la oleada de resistencia popular que ya sacude a Francia,
a Grecia, a Irlanda o a Islandia podría llegar también al centro del
capitalismo", subraya.
Para América Latina el impacto de la crisis ya es visible. Según
Katz los escudos monetarios o fiscales no alcanzan para frenar el
terremoto financiero. "Es cierto que el apalancamiento de los bancos
es menor —dice—, pero las expatriaciones de capital son más
intensas. La sobreproducción golpea a la industria
internacionalizada. El abaratamiento de las materias primas revierte
cinco años de crecimiento y no tenemos los recursos de las economías
centrales para intentar la reactivación".
Considera igualmente, que "se especula demasiado sobre eventuales
beneficios ulteriores", pues "muchos piensan que se ampliarán los
márgenes para una industrialización autónoma como sucedió durante la
depresión del treinta. Pero olvidan que esta situación no se repitió
en la crisis de los setenta y que enfrentamos hoy un grado superior
de internacionalización de la economía. En cualquier alternativa, el
futuro dependerá de la acción de nuestros pueblos".
Entonces, ¿qué alternativas se manejan en medio de este contexto?
Hay planteos de expropiar los sistemas financieros. Suspender y
revisar el pago de las deudas públicas como está haciendo Ecuador. Y
nacionalizar el petróleo y el gas como en Bolivia y Venezuela. Ya
nadie se asusta con llamados a nacionalizar. La dificultad radica en
la implementación de estas medidas a favor de los pueblos con
mecanismos reales de coordinación regional. No podemos limitarnos a
regular un sistema que oprime a la mayoría y genera el tormento
periódico de estas crisis empobrecedoras. Quizás llegó el momento de
retomar el proyecto socialista y colocar los cimientos para una
sociedad de justicia, democracia e igualdad. |