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Dirigentes del Partido Comunista Uruguayo (PCU) desmintieron
categóricamente hoy que su desaparecido secretario general, Rodney
Arismendi, entregara los archivos de la organización a los militares
que gobernaron el país entre 1973 y 1985.
Esas declaraciones deben ser tomadas como de quien vienen: un
mentiroso de marca mayor, aseguró el senador y actual secretario
general del PCU, Eduardo Lorier, al descalificar al autor de la
calumnia, el ex dictador Gregorio Álvarez.
Según publicó el semanario Búsqueda, Álvarez, convocado la semana
pasada por la justicia para declarar por la muerte de un ex
guerrillero Tupamaro, dijo que Arismendi entregó los documentos en
1975 a cambio de que sus captores le permitieran exiliarse en la
antigua unión Soviética.
Las expresiones del general en retiro, actualmente preso por su
participación en la Operación Cóndor, reavivan una acusación de
vieja data, siempre rechazada enérgicamente por los comunistas
uruguayos.
Para Lorier, tales dichos reeditan una mentira que sembraron en
el país para desprestigiar a una de las figuras más importantes de
la órbita política, y no descartó que escondan una intencionalidad
ante la vecindad de las elecciones internas del Frente Amplio (FA).
Puede existir una relación, algunos encuentran aliados de los más
inesperados, sugirió.
Hacia las primarias del 28 de junio próximo, los comunistas
apoyan al ex guerrillero Tupamaro José Mujica, uno de los tres
precandidatos presidenciales del FA.
Por su parte, el antiguo dirigente comunista León Lev dijo que
las declaraciones de Álvarez son una canallada de un hombre que
cumplió un papel nefasto en la historia, que continúa con la misma
mentalidad del militar que fue, y que quiere morir con las botas
puestas.
Lev coincidió en que son también parte de una campaña de insidia
de quien no pudo doblegar a Arismendi ni a su partido, que fue junto
a otros, principal artífice de la resistencia a la dictadura.
Contra los asertos de Álvarez, fuentes documentales y
testimoniales atestiguan que la apropiación de los archivos del PCU
fue obra de la contrainteligencia militar, a partir de lo cual la
dictadura ejerció una brutal represión contra los comunistas.