En el partido inaugural del II Clásico Mundial de Béisbol, la
novena de Japón, vigente campeón del torneo, derrotó 4-0 a China, en
el parque Tokyo Dome, de la capital nipona.
El slugger japonés Sadaharu Oh, quien dirigiera la escuadra del
país del sol naciente en la primera edición del clásico, realizó el
simbólico primer lanzamiento del certamen y puso fin a tres años de
espera, el Clásico ya es un hecho.
Los actuales monarcas salieron como amplios favoritos para
conquistar el éxito en el choque frente al modesto conjunto chino, y
no defraudaron a los cerca de 40 mil fanáticos presentes en el
estadio.
Con un hermético pitcheo, una espectacular defensa y un eficaz
bateo obtuvieron su primer triunfo en el torneo.
El abridor y a la postre ganador del juego, el astro Yu Darvish,
lanzó las primeras cuatro entradas sin permitir hits ni carreras a
la batería rival y propinó tres ponches.
Este lanzador derecho, de solo 22 años y 1.95 metros de estatura,
es considerado el mayor talento del pitcheo japonés en la
actualidad.
En la última temporada de las Grandes Ligas de su país exhibió un
exquisito promedio de efectividad de 1.88, con 16 juegos ganados y
208 ponches en 200 inning de actuación, siempre lanzando para el
club Nippon Ham Fighters.
La cómoda victoria por lechada la completaron otros cuatro
serpentineros, quienes permitieron los cinco hits de China en el
desafío.
Ichiro Susuki, estrella del equipo local y jardinero derecho de
los Marineros de Seattle en el béisbol de las Grandes Ligas
norteamericanas, estuvo inmerso en una noche aciaga y se fue en
blanco en sus cinco comparecencias al home.
Ofensivamente sobresalieron por los ganadores el jardinero
Hiroyuki Aoki y el antesalista Shuichi Murata. El primero conectó
sencillo y doble en cuatro turnos al bate, con una carrera impulsada
y una anotada, mientras Murata disparó jonrón en el tercer episodio
con uno a bordo.
De esta manera, el vigente monarca comenzó con el pie derecho su
bregar por el que para muchos especialistas es considerado, como el
torneo beisbolero más fuerte de todos los tiempos.
Es válido destacar, además, la progresión del equipo chino, sobre
todo de su cuerpo de lanzadores, capaz de dejar en solo cinco hits a
la escuadra más potente del continente asiático.
Los resultados precedentes presagiaban una soberana paliza pues
en el anterior Clásico´06 la selección China fue vapuleada 18-2 por
sus rivales de turno y en las Olimpiadas de Beijing 2008 el marcador
final reflejó otro nocao, 10-0.
Sin embargo, esta vez soportaron el embate de sus poderosos
contrincantes y cumplieron una extraordinaria faena en el diamante
del Tokyo Dome. Posiblemente, este revés 0-4 ante Japón pudiera
catalogarse como el mejor resultado en la historia del béisbol
chino.
Durante el partido trabajó como árbitro de primera base el cubano
Jorge Luis Pérez.