LAS
TUNAS.— Como numerosos tuneros, el niño César Alejandro Pérez, una
promesa del ajedrez, observó con admiración al MF capitalino Pedro
Morales, quien en el pasado Campeonato Nacional despertó creciente
interés entre aficionados, público y prensa especializada, por
mostrar las amplias posibilidades que tienen las personas con
determinada discapacidad para acceder a la cima del deporte cubano.
"Sí —reitera Morales, con esa inconfundible expresión de humildad
que lo caracteriza—, a los seis años fui operado por problemas en la
cervical; después me intervinieron quirúrgicamente cuatro veces más,
pero eso no ha impedido que yo practique el ajedrez desde los ocho
años (en la escuela primaria Fructuoso Rodríguez, después en la ESPA...
) y que participe en eventos, no por la Asociación Cubana de
Limitados Físico-Motores (ACLIFIM), sino como los demás
competidores."
—Tengo entendido que te preparaste bien, con la ayuda de tu
hermano Romaris. ¿Qué te motivó a ello?
"Me propuse realizar una buena faena en el Nacional, un torneo
muy fuerte, porque en él se presentan los mejores ajedrecistas del
país. También fui con el propósito de completar la tercera norma
para Maestro Internacional, así como mejorar mi coeficiente ELO."
—¿Y... ?
"Para satisfacción mía pude lograrlo: terminé con cinco puntos en
la etapa clasificatoria (el máximo acumulador fue el GM Fidel
Corrales, con seis unidades), alcancé la añorada norma para MI y
elevé mi Elo."
—¿En quién pensaste en cada partida y sobre todo al concluir con
tan alentador saldo?
"En mis padres, en mis amigos, en otros ajedrecistas afiliados a
la ACLIFIM, como Alberto Castro (subcampeón provincial) y en todas
las personas, entrenadores y compañeros que me han ayudado a lo
largo de mi vida, para que hoy me sienta feliz con esa importante
norma y con mucho ánimo para seguir adelante.