El Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN),
fundado el 26 de febrero de 1989 en La Habana, ha atendido a más de
40 mil pacientes de 85 países, incluido Cuba.
Emilio Villa Acosta, vicedirector ejecutivo de ese centro, en
exclusiva a la AIN, destacó que la mayoría de los pacientes vistos,
tanto por consulta externa como por ingresos, son cubanos.
Durante las dos décadas, esa institución científico-médico de
avanzada ha adquirido gran prestigio mundial, por el rigor
científico y el talento de sus especialistas y la calidad del
personal que allí labora.
Posee un programa de restauración neurológica, único de su tipo
en el planeta, por los recursos humanos y técnicos e intensidad de
los tratamientos que pone a disposición de los pacientes, aseveró el
doctor Villa Acosta.
Explicó que después de hacer las investigaciones médicas y de
laboratorio se diseña un programa personalizado, en aras de obtener
resultados en ciclos de neurorehabilitación multifactorial intensiva
de 28 días.
De conjunto con otras instituciones, el CIREN trabaja en un
protocolo, en etapa de investigación clínica, en el trasplante
neural, a partir de células madre, para modificarlas y convertirlas
en neuronas productoras de dopamina o la sustancia deseada en el
tratamiento de diversas enfermedades neurológicas, incluido los
infartos cerebrales.
Villa Acosta citó entre los logros de esa institución la
introducción y perfeccionamiento de la cirugía de mínimo acceso al
sistema nervioso, a partir de las posibilidades de recuperación en
enfermedades crónicas invalidantes.
De conjunto con el Centro de Inmunoensayo, el CIREN creó un
sistema denominado ESTEREOFLEX, (cirugía estereotáctica de alta
precisión y exactitud, de avanzada en el mundo), puesto en práctica
en varios hospitales del país y extendido a Chile y España.
Ese método se emplea desde la década del 90 y permite acceder a
afecciones tumorales, vasculares y otras relacionadas con trastornos
del movimiento, por mínima invasión del cerebro, con mayores
beneficios y menor riesgo.