La escuela especial para ciegos Abel Santamaría, situada en La
Habana y la más antigua de su tipo en Cuba, cumplirá mañana 83 años
de creada.
Ese centro es el mayor difusor en el país del sistema de
lectoescritura al tacto ideado por el francés Luis Braille, de quien
se cumple este año el bicentenario de su natalicio.
Durante mucho tiempo fue el único plantel de su especialidad en
la Isla y se nombraba Fundación Cultural para Ciego Varona Suárez.
En sus aulas se formaron muchos discapacitados visuales que
sobresalieron después como profesionales, técnicos y trabajadores,
entre ellos maestros, abogados, sicólogos, músicos, fisioterapeutas,
afinadores de piano y carpinteros.
Hoy Cuba cuenta con escuelas especiales en las 14 provincias y el
municipio especial de Isla de la Juventud, con un millar de alumnos;
y un centro de rehabilitación para ciegos adultos.