|
Energía solar alumbra el ALBA
Ronald Suárez Rivas
Con la instalación de una línea productiva que multiplica por
cinco la capacidad actual, Pinar del Río podrá incrementar a partir
de este año la fabricación de paneles solares, destinados
fundamentalmente a respaldar proyectos de la Alternativa Bolivariana
para las Américas (ALBA).
La
nueva línea estará produciendo a plena capacidad a mediados de este
año.
Al igual que la anterior, la nueva línea se inserta en la Empresa
de Componentes Electrónicos Ernesto Che Guevara, cuyo papel ha sido
decisivo en programas de electrificación rural en el país, y también
en naciones como Venezuela y Bolivia.
Tras la ampliación, la fabricación de paneles en la industria
pinareña —única en Cuba que produce este tipo de equipos, capaces de
convertir la radiación solar en energía eléctrica— estará en
condiciones de alcanzar anualmente hasta 10 megawatts pico (MWp) de
potencia.
El
control de la calidad es tema constante para una fábrica empeñada en
asegurar su presencia en el mercado.
Ello significa un salto considerable en comparación con los 2 MWp
que constituían la capacidad máxima de producción hasta ahora, dice
el ingeniero Carlos Iván Cabrera, director adjunto de la Empresa.
"Tal crecimiento se debe a que la nueva línea posee un nivel
superior de automatización, que incluye a la soldadura, un proceso
realizado hasta el momento de forma manual."
Paneles a la carta
El
papel de la Empresa pinareña ha sido decisivo en los programas de
electrificación rural del país.
Sin nada que envidiarles a los manufacturados en otras partes del
mundo, los módulos fotovoltaicos que salen de esta fábrica abarcan
diferentes formatos (desde los 5 hasta los 160 watts) según la
solicitud del cliente, y poseen garantía de larga vida. Se afirma
que al cabo de los 20 años de explotación, mantendrán no menos del
90% de su potencia original.
"Siempre hemos tenido como prioridad la actualización
tecnológica, según los parámetros internacionales, para asegurar
nuestra presencia en el mercado", afirma Carlos Iván. Y como los
números a veces dicen más que las palabras, explica que ello se
traduce en que el 65% de los 70 000 paneles ensamblados
históricamente han sido exportados hacia otros países, mientras la
demanda crece continuamente.
"Tratamos de ser flexibles a los pedidos de los clientes y
hacemos diseños a la orden para aplicaciones específicas, como las
señalizaciones marítimas, que requieren sistemas con características
muy particulares."
Precios más favorables, la posibilidad de ajustar los diseños, y
sobre todo autonomía para llevar adelante proyectos sociales como
los que han cristalizado en el marco del ALBA, son otras virtudes.
Energía hecha en Cuba
La Empresa de Componentes Electrónicos se estrenó en la
fabricación de paneles solares en el 2001, con una capacidad máxima
de 1 MWp y parte del equipamiento concebido por sus propios
especialistas.
"Un conjunto de accesorios que integraron la primera línea de
producción fue desarrollado por nuestros ingenieros y técnicos",
recuerda Alberto Falcón, su director general.
Poco después tendría lugar el despegue definitivo, cuando la
implementación del programa audiovisual en la educación exigía la
electrificación de las escuelas de zonas intrincadas, adonde no era
posible llegar con los tendidos. "La inmensa mayoría de los sistemas
que se montaron en aulas y salas de televisión salieron de aquí",
apunta.
"Con el tiempo, nuestra fábrica se ha ido adaptando a los cambios
tecnológicos que se suceden a nivel internacional. Así, por ejemplo,
incorporamos varios formatos de celdas solares."
También la maquinaria ha evolucionado, gracias en buena medida al
aporte de sus especialistas, de cuyas manos han salido las líneas
para la colocación de las cajas de interconexiones, la de
conformación del encapsulado, la de tratamiento final...
Incluso, se espera en un futuro cercano poder confeccionar otros
componentes de los sistemas fotovoltaicos, como el inversor y el
regulador de carga solar. "En estos momentos se trabaja en la fase
de diseño, con el propósito de sumarlos como elementos
comercializables", asegura Falcón.
De esa manera, la producción alcanzará este año las 16 500
unidades y podría continuar creciendo en el 2010, algo que abre la
posibilidad de que la luz del Sol ilumine las noches de quienes aún
viven al margen de las bondades de la electricidad. |