El campeón de la constancia

Arnold Alcolea se coronó en la capital

Ariel B. Coya

No perdió la calma ni estalló de alegría. Antes, más bien, trepó ágil al podio, se enfundó obediente el maillot dorado y sonrió con timidez al acurrucar el trofeo entre sus manos. Sin carnaval ni melodrama, Arnold Alcolea asistió a su coronación con el mismo sobrio recato que dominó en la carrera. Relucía de azul el cielo. Y la Vuelta homenajeaba a su nuevo campeón.

Foto: Yander Zamora El canadiense Parisien (derecha) y el Gato Medina escoltaron al titular Alcolea en el podio.

Cabe redondear el matiz de su victoria, cuando es posible que el propio monarca —el número 18 que contempla el giro— no la haya asimilado, del mismo modo que otros tampoco parecen sopesarla en su justa medida. Porque —dicen— solo ganó una etapa y no remata en los finales.

Puede ser. Pero así y todo, Alcolea labró un triunfo distinto de los anteriores, un éxito apacible, fraguado más sobre la base de la constancia que de la proeza, aunque fuera el canadiense Keven Lacombe quien finalmente se agenció la casaca roja de la regularidad. El santiaguero, segundo pedalista del Oriente de la Isla que gana el certamen, se impuso por terquedad. Y lo hizo con dos golpes de autoridad que zanjan cualquier debate: una faena excepcional en la crono de Morón y su fabulosa exhibición en Topes. No en vano es el único líder que ha logrado aventajar en casi dos minutos al segundo clasificado en los últimos nueve años.

Ningún otro aspirante estaba en condiciones de disputarle el cetro, porque todos destacaban en sus especialidades, pero no gozaban del virtuosismo de la integralidad. Típico problema del ser humano.

Le sucedió al Gato Medina, que no pudo reinar en Topes, pese a marcharse con el título de montaña en el bolsillo, y le ocurrió a Parisien, que no consiguió salvaguardar en la escalada los dividendos que había obtenido en la contrarreloj. Y eso que los canadienses se dejaron crecer el bigote para atraer "la buena suerte".

Así, cuando menos se lo esperaban algunos, la Vuelta había tocado a su fin justo en la mitad, siendo el resto historias menores. Pronto los integrantes del equipo Cuba se limitaron a cumplir el rol de escuderos y a luchar por el primer sitial entre los equipos, mientras Lacombe y los corredores de las sextetas provinciales se disputaban el protagonismo en los podios por etapas y en las metas volantes. En este último apartado, el cienfueguero Noslen Funes reeditó su hegemonía del año pasado, si bien llegó incluso a vencer en el último tramo, con crono de 3:12:47 horas.

Fue el broche de oro para la Vuelta, que puede traer cambios para el 2010, cuando se corra de nuevo la Gran Piedra.

Líderes de la XXXIV Vuelta a Cuba

Clasificación general individual: 1- Arnold Alcolea (CUB), 42:07:15 horas; 2- Francois Parisien (PLA), a 1:57 minutos; 3- Manuel Medina (VEN), a 3:00.

Clasificación de la Regularidad: 1- Keven Lacombe (PLA), 75 puntos; 2- Arnold Alcolea (CUB), 68; 3- Jan Carlos Arias (ISCF), 65.

Clasificación de Montaña: 1- Manuel Medina (VEN), 32 puntos; 2- Arnold Alcolea (CUB), 24; 3- Yeinier López (CUB), 8.

Clasificación de Sprint: 1- Noslen Funes (CFG), 51 puntos; 2- Adriel Jiménez (PRI), 42; 3- Yuniel Alonso (HAB), 38.

Clasificación por Equipos: 1- Cuba, 126:29:28 horas; 2- Venezuela, a 1:44 minutos; 3- Planet Energy (CAN), a 2:22.

Mejor Sub 23: 1- Yasmani Martínez (CUB), 42:11:54 horas (noveno de la general); José Alarcón (VEN), a 1:44 minutos (12); 3- Adriel Jiménez (PRI), a 2:55 (13).

 

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