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Faltaban las palabras adecuadas para calificar el premio añadido,
pero Eusebio Leal, el laureado historiador de La Habana, encontró la
fórmula de agradecimiento de la Medalla del Decenio Mundial del
Desarrollo Cultura de la UNESCO.
Doctor en Ciencias Históricas, máster en Estudios sobre América
Latina, el Caribe y Cuba, y especialista en Ciencias Arqueológicas,
Leal volvió a impresionar en la casa universal de la Educación, la
Ciencia y la Cultura en París.
No creo que sea menos este honor a ningún otro recibido, sobre
todo por el lugar, el día y mi propio tiempo de vida, lo cual
significa llegar a un determinado punto del camino, comentó.
Una vez en sus largos y prolongados baños de agua hirviente para
mitigar su fatiga y enfermedad, Napoleón Bonaparte escuchó a su
ministro pedirle la Legión de Honor para un colaborador cercano que
había ayudado notablemente al ejército, explicó.
Dadle todo privilegio, cualquier cosa que pida, pero la Legión
nunca, añadió.
Y para mi es muy importante llegar a este día, porque el diálogo
entre las culturas, el encuentro de las civilizaciones en un mundo
tan complejo que nos tocó vivir, bien amerita este momento,
puntualizó el doctor Leal.
Respondía así, con suprema elegancia, a las palabras de Francoise
Riviére, subdirectora general para la Cultura de la UNESCO, quien no
dudó en calificar el proyecto de La Habana Vieja, como epicentro de
experiencia creativa en el patrimonio mundial.
El avance ecológicamente equilibrado, socialmente justo,
económicamente viable y culturalmente diversificador es lo que desea
la UNESCO con esos programas, y es lo que usted ha demostrado en su
conferencia, destacó Riviére.
La alta funcionaria de la entidad de Naciones Unidas se refería
así a la Conferencia Magistral impartida este lunes aquí por Leal
con el nombre: El Centro Histórico de La Habana, un modelo de
gestión integral; una experiencia singular.
Se trata de un sincero y profundo agradecimiento a esa labor
cotidiana continua y exitosa, individual y colectiva, que ha sido el
desarrollo de un modelo social y cultural de vida urbana, que
constituye La Habana Vieja, enfatizó Riviére.
Además de la Medalla del Decenio, entregó con unos años de
tardanza, el diploma que otorga al Casco histórico de la capital
cubana la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad desde
1982.
Me alegro mucho que me dé el diploma de un título que tuvimos y
tenemos, que hemos conservado y mantenido, pero cuyo certificado y
probanza no teníamos, dijo Leal para arrancar risas y una fuerte
ovación.