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El juicio contra el periodista iraquí Muntazer al-Zaidi, quien lanzó
en diciembre sus zapatos al entonces presidente estadounidense
George W. Bush, comenzó hoy en Bagdad en medio de rigurosa
vigilancia policial y amplia solidaridad popular.
Al-Zaidi es juzgado por agresión a un jefe de estado extranjero
y, de ser hallado culpable, pudiera ser condenado a un máximo de 15
años, aunque el vasto equipo de abogados que le defienden argumentó
que su osada reacción frente a Bush fue legítima.
El reportero del canal satelital Al-Baghdadia fue trasladado, con
las manos esposadas, rodeado de guardias de seguridad y con una
bandera iraquí sobre sus hombros, a la Corte Penal Central de Iraq
en la fortificada Zona Verde de esta capital.
La vista abrió a las 10:00 hora local (07:00 gmt) en presencia de
familiares que lograron ingresar luego de ser sometidos a minuciosa
revisión corporal y de sus vehículos.
Al-Zaidi ganó notoriedad cuando el 14 de diciembre cubría una
rueda de prensa de Bush y el primer ministro Nouri Al-Maliki, y
lanzó sus dos zapatos al mandatario visitante, a quien dijo este es
un beso de despedida, perro, dos insultos mayúsculos en el mundo
musulmán.
Su acción, que justificó como expresión de protesta por la
situación en que Estados Unidos ha dejado su país tras invadirlo en
2003, devino un hecho paradigmático en varios países árabes e
islámicos donde se realizaron multitudinarias marchas de
solidaridad.
Aunque Al-Zaidi falló en los zapatazos, su osadía opacó la visita
de despedida de Bush a Iraq y círculos gubernamentales intentan
presentarla como un daño a la imagen del país.
La mayoría de los iraquíes cree que la invasión y posterior
ocupación arrastró al país a mayores enfrentamientos sectarios y
guerras fraticidas en las que murieron decenas de miles de
nacionales.
Por lo mismo, su abogado reiteró hoy ante el tribunal que el
acusado tenía razones sociales, políticas y psicológicas para hacer
lo que hizo, y que su juicio es una prueba histórica para el sistema
de justicia iraquí, según relató su hermano Uday al-Zaidi.
El letrado defensor Dhiya al-Saadi aseguró ayer que Al-Zaidi está
optimista y listo a enfrentarse a la corte porque cree que lo que
hizo fue justo. Él confía en su liberación porque no trató de matar
al ex presidente Bush y sólo expresó su opinión, apuntó.