Alerta desde los bosques

Los daños ocasionados a las zonas boscosas por los recientes huracanes suman preocupaciones

Leticia Martínez Hernández

El 92% de los incendios forestales procede de manos negligentes: una colilla que va a parar en hierba seca, la quema descuidada de cunetas y potreros, y la conducción de vehículos sin matachispas. Tales causas, sumadas a otras de índole natural o aún sin prescribir, provocaron el año pasado 206 incendios que arrasaron con 2 547 hectáreas. Ahora cuando transcurre la temporada más peligrosa, bien vale la alerta.

Foto: Raúl LópezNo basta con el quehacer de los guardabosques, resulta imprescindible el concurso de toda la sociedad.

Cada año los meses desde febrero hasta mayo ponen sobre aviso al Cuerpo de Guardabosques. El minucioso estudio de las variables que condicionaron los incendios pasados resulta imprescindible para prever los que vendrán. Así, los especialistas vaticinan para esta temporada la posible ocurrencia de aproximadamente 294 de esos eventos, 12 de ellos de grandes proporciones y la afectación de más de 8 000 hectáreas.

Pero este previsible aumento no es motivo de un hecho fortuito. El daño provocado por los recientes huracanes a más de 375 000 hectáreas de bosques del país pintan de alarmante rojo los mapas de pronósticos. Los árboles y follajes derribados por los fuertes vientos devienen efectivo material combustible; a los que se suma la gran cantidad de desechos sólidos dejados por estos fenómenos meteorológicos y arrojados luego en los bosques y sus colindancias sin previa noción del riesgo. Por ello, cientos de zonas boscosas, sobre todo de Pinar del Río, Las Tunas, Camagüey y la Isla de la Juventud reúnen todas las condiciones para arder.

Según explicaron especialistas del Cuerpo de Guardabosques, el incremento del material combustible, sumado a la poca lluvia, el mal estado de los caminos dentro de los bosques y la insuficiente construcción de trochas cortafuegos que no permiten la libre propagación de las llamas, aumentan la peligrosidad de esta temporada.

Ante estas realidades se alistan los guardabosques de todo el país, y junto con ellos una fuerza eventual de 2 000 hombres y 1 546 finqueros forestales que desde sus terrenos, algunos de ellos al margen de la Autopista Nacional, siembran la tierra de buenos frutos al tiempo que velan por la no ocurrencia de incendios. Las pérdidas millonarias y la emisión al ambiente de miles de toneladas de dióxido y monóxido de carbono justifican todo esfuerzo.

Pero no basta; urge afianzar la idea de que los bosques son parte indispensable del ecosistema. Hoy más del 24% de nuestro territorio. Sinónimos, en fin, de buena salud.

 

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