Joseph Stiglitz recibió el Premio Nobel de Economía en el 2001.
Bajo el mandatario William Clinton fue presidente del Consejo de
Asesores Económicos de 1995 a 1997. Fue economista principal del
Banco Mundial de 1997 al 2000 y autor principal del Informe del
Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de 1995, el cual
recibió el Premio Nobel de la Paz compartido. Actualmente es
profesor en la Universidad Columbia, en Nueva York.
DW-WORLD: Muchos expertos temen que aunque las cosas están mal
ahora, aún no hemos visto lo peor de la crisis. ¿Comparte usted la
creencia de que nos enfrentamos a un largo descenso que pudiera
rivalizar con la gran depresión?
Joseph Stiglitz: Vivimos en un mundo muy diferente al de la Gran
Depresión. Entonces teníamos una economía de manufactura. Ahora
tenemos una economía del sector de servicios. Muchas personas en
Estados Unidos ya están trabajando parte del tiempo porque no pueden
conseguir trabajo de tiempo completo. La gente está hablando más
acerca de medidas coherentes de desempleo, y estas muestran un
desempleo de muy altos niveles, alrededor del 15%. Así que es
claramente un descenso serio. Otra gran diferencia entre ahora y la
Gran Depresión es que entonces no teníamos una red de seguridad.
Ahora tenemos seguro de desempleo.
D.W: Los economistas Nouriel Roubini y Nassim Taleb, quienes
predijeron el descenso de la economía global, han hecho un llamado
para la nacionalización de los bancos a fin de detener la debacle
económica, ¿está usted de acuerdo?
Stiglitz: Lo cierto es que los bancos están en muy mala
situación. El gobierno de EE.UU. ha vertido cientos de miles de
millones de dólares con muy pocos resultados. Los ciudadanos
norteamericanos se han convertido en propietarios mayoritarios de un
gran número de bancos importantes. Pero no tienen el control.
Cualquier sistema que tenga una separación de la propiedad y el
control es una receta para el desastre. La única respuesta es la
nacionalización. Esos bancos, ciertamente, están en bancarrota.
D.W: El Instituto Internacional de Finanzas estima que el flujo
privado de capital hacia los países en desarrollo se reducirá en
unos dos tercios. ¿Estamos llegando a una situación en la que
pudiéramos ver un colapso total de muchos países en desarrollo?
Stiglitz: Pienso que muchos gobiernos de naciones emergentes en
realidad tienen un sistema bancario central mucho mejor que el de
Estados Unidos. Ellos comprendieron los riesgos desmedidos de
influencia, la excesiva dependencia en los préstamos de bienes
raíces, así que realizaron acciones mucho más prudentes. Muchos
países en desarrollo también acumularon grandes reservas y están en
mejor situación para enfrentar esta crisis que hace una década.
Pero algunos se enfrentarán a tiempos muy difíciles, suspensión
de pagos. Algunos de estos países están sufriendo por haber prestado
demasiada atención a lo que ha estado sucediendo en Estados Unidos.
D.W: ¿Se deben tomar medidas para ayudar a esos países en
desarrollo?
Stiglitz: Definitivamente. Pienso que es absolutamente imperativo
no solo en interés de esos países, no solo desde una perspectiva
humanitaria, sino desde una perspectiva de estabilidad global. No es
posible tener una fuerte economía global, cuando hay grandes zonas
de agitación económica.
El Banco Mundial ha hecho un llamado a los países industrialmente
avanzados para que a medida que rescaten a sus propias industrias y
brinden subsidios, separen algunas cantidades para los países en
desarrollo, los cuales no pueden competir en este desigual campo de
juego.
D.W: El presidente Obama atacó a los bancos por pagar miles de
millones en regalías a los ejecutivos mientras estaban aún al borde
del colapso. ¿Está usted de acuerdo con él en que su comportamiento
es "vergonzoso" e "irresponsable"?
Stiglitz: Sí, es vergonzoso e irresponsable. Pero no es
una sorpresa. Durante años los ejecutivos de firmas norteamericanas
han defendido sus escandalosas compensaciones, diciendo que es
importante como plan de incentivo. ¿Cómo se pueden entregar bonos de
miles de millones de dólares, cuando una firma ha tenido pérdidas
récords de miles de millones de dólares? No se les deben dar
regalías, se les debe castigar. A no ser que estén recompensando a
la gente por fracasar.
D.W: En su discurso en el Foro Económico Mundial, la canciller
alemana (Ángela) Merkel advirtió a EE.UU. acerca del proteccionismo
y criticó los subsidios a los fabricantes norteamericanos de autos.
¿Tiene ella razón? ¿Cree usted que existe el peligro de que EE.UU.
acuda a medidas proteccionistas?
Stiglitz: Sí, muy probablemente. Siempre hemos sabido que el
proteccionismo adopta dos formas. Tarifas y subsidios. Los subsidios
distorsionan el campo de juego al igual que las tarifas. Los
subsidios son mucho más injustos y aun más distorsionantes, porque
mientras que los países desarrollados pueden entregar subsidios, los
países pobres no pueden darse ese lujo. Los países ricos están
distorsionando el nivel del campo de juego al entregar grandes
subsidios, no necesariamente con intención de protección, pero con
las consecuencias de la protección.
D.W: Merkel recientemente hizo un llamado para la creación de un
organismo internacional de supervisión financiera, y está creciendo
el consenso a favor del tema. ¿Cuán realista cree usted es que los
gobiernos y compañías entregaran la soberanía a una entidad
internacional?
Stiglitz: La idea de Merkel es muy importante y hace mucho que la
apoyo. Tiene que haber una coordinación de la política económica
global más allá del FMI, que ha fracasado, y del Banco Mundial. No
se puede decir que debemos tener fronteras abiertas sin una
regulación global. Es inconcebible que mientras avanzamos,
permitamos productos financieros que son muy riesgosos, fabricados
en países con regulación inadecuada, que vengan sin regulación a
Estados Unidos y viceversa. Las compañías internacionales que están
comprometidas con la globalización debieran estar a la vanguardia de
este llamado a favor de la regulación internacional. (Deutsche
Welle)